Por Santiago Torrado.

Apuesto a que ustedes también los han tenido que sufrir en su delirio de grandeza, como un interno que deambula por el psiquiátrico creyéndose Napoleón. Hablo de los hinchas que afirman así, sin vergüenza, sin sonrojarse, como si nada, que Millonarios fue el mejor equipo del mundo. O que lo es. Existen, están entre nosotros y reaparecieron después de que el diario deportivo As anunciara que el Real Madrid supuestamente vendría a jugar a Bogotá en un homenaje a Alfredo di Stéfano. En correos y conversaciones afirman, entre otras perlas, que los del Madrid llevan cincuenta años soñando con la revancha y que es el partido más esperado de la historia del fútbol mundial.

Sí, el famoso ‘ballet azul‘ le ganó varios partidos al Madrid en 1952, entre ellos el de las Bodas de Oro de la Casa Blanca. Pero el crédito que le dan a esas victorias es exagerado.

De mi visita al museo del Santiago Bernabeú, hace un par de años, recuerdo las nueve copas de Europa y las vitrinas llenas de trofeos, pero no recuerdo mayor referencia a Millonarios. No imagino a Zidane nostálgico por haberse retirado del Madrid sin disputar aquel partido, convencido de que esa, y solo esa, fue la victoria que le faltó a su carrera. O a Raúl, Casillas o Guti, los jugadores de la cantera merengue, sedientos de venganza por esa cicatriz imborrable.

Para responder mis sospechas acudí a la autobiografía de Di Stéfano. Y a juzgar por Gracias, vieja, promocionado como "las memorias del mayor mito del fútbol", ni siquiera en su cabeza ocupa un lugar especial aquel ‘mejor equipo del mundo‘. De las más de 300 páginas, dedica poco más de veinte a Colombia. Y en esos párrafos habla con más detalle de las razones de la huelga de jugadores en el fútbol argentino que lo trajo al país o de la puja entre el Real Madrid y el Barcelona por su contratación, que de la sinfonía azul. Incluso relata el pánico a los aviones que desarrolló en la montañosa geografía colombiana. "Millonarios jugaba un 4-3-3 muy agresivo, muy rápido, a veces defendíamos con 3 y se metía uno más en centro del campo. En el equipo había además una técnica depurada. Demasiada técnica había. Gente solvente. Nos llamaban el ‘Ballet azul‘. Nos lo pusieron los periodistas". Es de lo poco que se lee sobre el equipo bogotano.

Del triangular de las Bodas de Oro narra lo mínimo: que le ganaron al Madrid, que hizo dos goles y quedaron campeones. No cuenta mucho más. Lo que sí recuerda más adelante es que "el Madrid que encontré era un equipo que llevaba muchos años sin ganar la Liga, desde antes de la guerra española, nada menos". ¡Hacía más de 10 años! Es decir, que el Madrid al que derrotó Millonarios no era tan encopetado como lo pintan. No era ni el mejor de Europa, ni el mejor de su país. Como quien dice, le ganaron al equivalente del Recreativo de Huelva de nuestros días.

Claro, Di Stéfano no tuvo muchas razones para sentir nostalgia. Ganó la Liga ocho veces con el Madrid y quedó campeón de Europa cinco veces consecutivas. Mientras tanto, Millonarios ganó otro título local, y después sumó las tan mentadas trece estrellas, pero nunca ganó siquiera una Libertadores, que comenzó hasta 1960.

De regreso al presente, con la posibilidad de la famosa ‘revancha‘, los hinchas azules se sienten a la altura del Arsenal o Juventus, otros equipos incluidos en la pretemporada merengue. Olvidan que el Madrid también ha viajado a países como China y Tailandia para jugar con equipos impronunciables. Y que en España han criticado esas giras intrascendentes.

El fútbol está lleno de hazañas más admirables. El ‘Maracanazo‘, la Eurocopa que ganó Grecia o hasta la Copa Libertadores que obtuvo el Once Caldas. Todas con trofeos para corroborar que fueron el mejor del mundo, el mejor de Europa o el mejor de Suramérica, así los manizalitas lo hicieran pedazos durante la vuelta olímpica. Esta no es una diatriba contra ‘Millos‘, pero me gustaría que algunos de sus hinchas dejaran de insultar el sentido común con la leyenda de que el ‘Ballet azul‘ golearía al Santos de Pelé, el Milan de Van Basten y al Boca de Bianchi.

Afirmar que Millonarios fue el mejor equipo del mundo es tan ilusorio como cuando especulamos que íbamos a ganar el Mundial de 1994 sin siquiera haber jugado. Así nos fue.

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