El diseño
Los capos del diseño Davide y Gabriele Adriano (famosos por su estudio, Adriano Design) crearon Lungolinea, la mesa de ping-pong que usted está viendo. Estos hermanos italianos son expertos en reinventar elementos de juego (écheles ojo también a sus mesas de billar). Por eso, el nombre de la colección a la que pertenece esta ‘obra de arte’, Calma e Gesso, evoca ese momento de concentración absoluta de los billaristas antes de hacer una tacada difícil.

Los usos
Sabemos que es una inversión brava, pero vale la pena, pues la Lungolinea la puede aprovechar por partida doble —nunca mejor dicho—: por supuesto, cumple con su cometido de ser una mesa de ping-pong con todas las especificaciones técnicas profesionales, pero además la puede convertir en un comedor de lujo con solo quitarle la malla; fresco, no se demorará más de diez segundos en ese proceso.

Los materiales
Está hecha de vidrio, y tiene soportes de metal. El proceso de producción es complicadísimo, pues la idea es que quede superrígida para que aguante todo tipo de golpes. Usted mismo escoge el color del cristal —hay azul, rojo, café y verde—, y la malla está hecha a la medida —si es un tronco para el ping-pong, pídala bien bajita—. Sepa, además, que hay un equipo que se dedica exclusivamente a montar cada pieza de manera artesanal, para que todo quede perfecto.

Aliste el tarjetazoC
uesta 24.000 euros (eso es, unos 85 millones de devaluados pesos).

Medidas: 274 cm x 152,5 cm

400 kilos pesa la Lungolinea. Sí, es bastante, tiene que estar preparado para moverla entre cuatro personas.

Pídala en
www.calmaegesso.com

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