El 15 de mayo de 2010, luego de la presentación de Fuerza Natural en Caracas, Cerati fue víctima de un accidente cerebrovascular del que aún no se recupera. Desde entonces, y durante todo este tiempo, la evolución de su cuadro clínico es una de mis angustias cotidianas. Las canciones de Soda Stereo y Cerati conforman buena parte de mi banda sonora vital. Como yo, millones de personas crecieron y crecen al compás de la guitarra, las letras y la voz de este músico inmenso que irrumpió en los ochenta con su corte tipo The Cure y sus melodías vanguardistas, y se quedó con nosotros durante los restantes 15 discos de Soda y 11 discos más que realizó solo y en compañía de otros. El pronóstico de su salud, aunque esperanzador, sigue siendo complicado.

Existe una página de Facebook, creada en el momento más crítico del músico argentino, llamada "Dios, déjanos a Cerati y te mandamos a Arjona", la cual para el momento en que escribo frisa los 100.000 miembros. Es una iniciativa loable, pero carece de toda lógica: Dios no es tan pendejo, no se va a dejar meter semejante gol. Es como cambiar una mansión a orillas de la Costa Azul por una cagada de perro en la playa.

Creo que Arjona tiene éxito y llena estadios porque, en general, la calidad intelectual y artística tiende a ser un asunto minoritario. Por eso, verdaderos músicos como Charly García y Jorge Drexler no tienen tanta acogida entre las masas como Arjona, Juanes y Luis Miguel. Algunos más mediáticos como Cerati o Calamaro tampoco lograrían llenar nueve estadios en Argentina, como lo hizo el bardo (¿el burdo) guatemalteco. Ese fenómeno es análogo, en literatura, a que Paulo Coelho venda más que Mario Bellatin o, para poner un caso colombiano, que Sin tetas no hay paraíso venda mil veces más que Primero estaba el mar. Ortega y Gasset decía, no sin cierta razón, que cuando muchos están de acuerdo es para una idiotez o una bellaquería. El verdadero artista con grandes ventas es, si miramos las estadísticas, más escaso.

Ahora, saliendo de generalidades y entrando en materia, las letras de Arjona son un verdadero desastre. Son cursis (aunque querer olvidarte sea mi filosofía/ te llevo pegada a mí como una calcomanía), ingenuas (Ayúdame, Freud), están llenas de lugares comunes (bailo al son que me toca la vida/ soy medio loco y suicida), obvias (a veces soy frío como invierno o tú, delicada como porcelana), absurdas (será porque no me gusta la tapicería que creo en tu desnudez) y tienen unos ribetes barrocos (salté de la catapulta de tu quijada después de echarme un chapuzón entre tus labios) que las hacen insufribles. Cuando lo oigo, imagino muebles Luis XV de plástico, french poodles disecados y chanclas de peluche azul turquesa. ¡Y las rimas! No hay rimas más infantiles y elementales que las suyas. Si agarramos al tipo que redacta las esquelas de Timoteo y le hacemos una lobotomía, aún sería mejor que Arjona; comparado con él sería Dante, sería Shakespeare.

Pero lo que más me fastidia de Arjona quizá es su mal disimulado machismo. Su canción-homenaje Mujeres las reduce a meras musas tontas que apenas sirven de inspiración a los hombres, quienes son los verdaderos capaces e inteligentes (¿qué hubiera pintado Picasso? / ¿qué hubiera escrito Neruda). Y tiene una obsesión enfermiza con la virginidad femenina (También es mi primera vez o una que se llama Abarrotería de amor). Agréguese a eso su seudopornografía repleta de metáforas desafortunadas y tenemos un insulto viviente a las mujeres que pretende cortejar y halagar con sus letras.

Solo faltaría reseñar la parte musical: ese rockcito descafeinado, microfiltrado y pasteurizado, esas baladuchas desteñidas, esa voz de jinglero barato. Y la cereza que corona el meloso postre arjonesco: la pinta de galán calentano sensible, la mirada ruda y el pecho descubierto.

Por eso propongo que se modifique la iniciativa de marras, que subamos la oferta: "Dios, déjanos a Cerati y te mandamos a Arjona, Luis Miguel, Juanes, Cristian Castro, Talía, Enrique Iglesias, Christina Aguilera, Britney Spears, Maná, Gloria Estefan, Alejandro Fernández, Laura Pausini, Coti, Álex Ubago, Nek, Mariah Carey, Tiziano Ferro, Eros Ramazzotti, Il Divo y Daddy Yankee".

De todas maneras quedaríamos debiéndole, pero la oferta es un poco menos chichipata.

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