Llevo 14 años en esta profesión. A diario atiendo entre diez y doce mujeres, modelos, reinas de belleza, ejecutivas, amas de casa. Acá se sienten tranquilas. Este lugar es para ellas mejor que un confesionario, y en un estilista como yo encuentran a un amigo, al mejor psicólogo. Conmigo se sienten cómodas y se sinceran. Me cuentan todo: sus problemas, sus inquietudes, lo que quieren. Las divorciadas, las que terminaron con su novio, las que tienen baja autoestima, en relación con otras mujeres o con sus parejas, son las que más me lloran. Lo mejor es que al final, después de confesarse, salen relajadas y más bonitas de lo que llegaron. (La parte más sexy de los hombres según las mujeres)



Las mujeres tienen muchas cosas positivas: son disciplinadas, ordenadas, multifacéticas, muy buenas amigas unas berracas totales. Son más decididas. He tenido casos de niñas que se cortan el pelo muy chiquito solo porque saben que sus compañeras no van a ser capaces o no las van a dejar hacerlo. Se arriesgan con tal de tener un look diferente a las demás.

De ellas podemos aprender muchísimo. Son muy inteligentes. Al hablar con ellas me doy cuenta de que son brillantes. Apuesto y estoy seguro de que pronto tendremos una presidenta en Colombia.

Hasta para poner los cachos son más inteligentes. Uno de hombre no sabe ni mentir. Ellas saben cómo manejar una infidelidad. Aquí veo de todo al respecto. Como, por ejemplo, una novia a la que estaba arreglando para su boda y ella hable que hable con el amante, con el otro. Él le decía que quería ir a la fiesta y le proponía que se perdieran en medio de la reunión, como en una película gringa. Ella le decía: “Estás loco, tampoco soy tan osada”.



Las mujeres se quejan mucho de los hombres por desordenados, por irresponsables. Dicen que no las entendemos, que no comprendemos que a ellas les toca depilarse, tinturarse las canas, pintarse el pelo, hacerse de todo. Se aburren de sus maridos, a veces por el tema sexual, porque sienten que su pareja no va por el mismo camino que ellas. Unas se quejan porque el marido es muy sexual, otras porque no lo es o porque no les practica sexo oral. Y si no tienen sexo con frecuencia, se sienten rechazadas. (Desminado con el equipo de mujeres del ejército)

Dicen que sus maridos son aburridos en la cama y poco creativos. Recuerdo a una chica, por ejemplo, que se quejaba porque su marido creía que por tenerla grande y meterla era suficiente. Le pregunté que si prefería que la tuviera chiquita y juguetona. Ella me respondió que lo que quería era que la tuviera grande, pero que la moviera rico. El descuido sexual de sus maridos es lo que las lleva a la infidelidad. Igual, las cosas han cambiado y muchas son infieles porque, como dijo una alguna vez: “Si ellos pueden tener moza, nosotras también”.


Algunas son inconformes y se quejan de su pelo, de sus tetas, de su cola, de su cintura, de su estatura, de su edad, de un gordito aquí, de la nariz allá. Lo que más las atormenta es la gordura. Nunca están satisfechas con lo que son. Esto hace parte de las cosas negativas que encuentro en las mujeres: son inseguras, celosas, vanidosas al extremo y psicorrígidas. Planifican y apuntan todo. Creo que eso les da duro a los hombres. Ellas podrían ser un poco menos rígidas.

Es que no les gusta cambiar de look, siempre se peinan para el mismo lado, quieren que este pelito les quede siempre igual, o que no les toque el capul que han tenido desde niñas.

Las pelirrubias son, por lo general, muy seguras, decididas, vanidosas, les gusta llamar la atención. Tienen mundo, les gustan las cosas finas. Eso sí, son susceptibles a morir. Las pelirrojas son un poco inseguras, pero muy creativas en todo lo que hacen, apasionadas, cumplidas. Se arriesgan en el amor y en la vida. Las pelinegras y castañas son psicorrígidas y clásicas, hogareñas y buenas mamás. No les gustan los cambios, sufren por el qué dirán, son de carácter fuerte y de una sola palabra. Pueden llegar a ser conformistas, algo tacañas y un poco egoístas. (Mujeres le aconsejan qué hacer si le gusta su mejor amiga)


Cuando vienen buscando un cambio, siempre les pregunto por qué quieren hacérselo. Por lo general, lo hacen porque se sienten inseguras en su trabajo o con su pareja, porque su esposo las está dejando por una mona. Todas sueñan con tener el pelo rubio, de una u otra manera. Yo les digo que no se trata solo de cambiarse el color del pelo, de adelgazar o de volverse 90-60-90. Hay que ver qué hay detrás de todo eso. Me ha tocado ver mujeres que siendo bonitas se creen feas. Algunas lloran después de que las arreglo o de un cambio de imagen porque descubren que son bellas.

Eso sí, la mayoría son vanidosas. Todas, sin importar el estrato, lo son y quieren estar arregladas. Hasta las que se consideran intelectuales. Ellas han querido verse bonitas desde niñas, pero les da miedo que asocien su belleza con ser brutas. Todas les huyen a las canas y se tiñen el pelo. Las separadas no quieren que ni su ex ni la novia de su ex las vean canosas. Y el pelo largo manda la parada porque sin importar la edad de la mujer asocian tenerlo así con verse jóvenes.


El cambio generacional es evidente. Las chicas de hoy son más relajadas, menos complicadas con el tema de los novios. La prioridad de las jóvenes ya no es ser mamás, ahora piensan primero en desarrollarse, estudiar, viajar. Eso está bien, pero creo que las mujeres están abusando de la liberación femenina y actuando a la par que los hombres. Creo que por eso hoy los matrimonios no duran.

Conozco interesadas a las que lo único que les importa de un hombre es el signo pesos sin importar el tipo de persona que sea. Pero a la mayoría lo que les importa más son los detalles que tengan sus parejas, más allá del valor monetario de lo que les den. (Lo que nos gusta de las mujeres)

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