os auriculares del Orpheus HE 1 están integrados a unos amplificadores de alto voltaje para evitar que cualquier ruido se introduzca por el cable; funcionan con una carga electrostática que crea un sonido impecable, y tienen un rango de frecuencia de 8 Hz a 100 Khz (el de los audífonos convencionales es de 20 Hz a 20 Khz). Si es experto, notará que esto es mucho más de lo que el oído humano puede captar. ¿Cuál es la gracia entonces? Que un rango tan amplio hace imposible tener distorsión. Esto se traduce en un sonido impecable, en el que se alcanza a escuchar hasta la respiración del cantante.

El amplificador de este monumento reposa sobre mármol de Carrara, el mismo con el que Miguel Ángel hizo el David. Álex Grell, su creador, viajó personalmente a Italia a escogerlo. Al prenderlo, salen automáticamente los botones de manejo del sonido. Y hablando de sonido, tiene ocho conversores de digital a analógico y combina amplificadores de transistor y de tubo… ¿No entendió nada? Eso solo significa que tiene un sonido más puro que cualquier aparato similar.

La compañía alemana Sennheiser creó los antecesores de esta joya, los Orpheus HE 90, en 1991, y durante 25 años fueron considerados los mejores audífonos del mundo. Pero la marca se superó a sí misma y hace diez años le encargó al ingeniero acústico Álex Grell la creación de unos audífonos sin precedentes: los HE 1. Por supuesto, el hombre tenía chequera abierta para el desarrollo de semejante proyecto, que duró una década en preparación.

$50.000 euros (es decir, unos 170 millones de pesos) cuesta esta monstruosidad. Con este billetal usted podría comprarse un Audi A5 Cabrio, un Mercedes Benz Clase C Coupé o un BMW 535i Sedán, todos modelo 2017.

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