Eso es trampa, pero los científicos que controlarán a los atletas durante los Juegos Paralímpicos dicen que un tercio de los competidores con lesiones de médula pueden llegar a lastimarse a sí mismos para mejorar su desempeño.

La práctica, llamada boosting (puede ser traducida como "empuje" o "estímulo"), tiene como objetivo incrementar la presión sanguínea y el ritmo cardíaco para, de esta forma, ser más competitivo.

El boosting está prohibido por el Comité Paralímpico Internacional (CPI) pero algunos investigadores creen que hay atletas que recurren a estos actos desesperados para competir a un mayor nivel.

Un atajo

Cuando competidores sin ninguna discapacidad comienzan una actividad física exigente, como correr o nadar, la presión sanguínea y el ritmo cardíaco aumentan automáticamente. Atletas con lesiones medulares no obtienen esa respuesta de forma automática.

El boosting es un atajo para lograr esa mayor presión sanguínea y la mejora del desempeño que viene con ella.

En términos médicos, se la define como una inducción deliberada a una peligrosa condición común a los cuadriplégicos llamada disreflexia autonómica. Muchas actividades cotidianas que causan malestar, incluso algo tan trivial como quemarse con el Sol, puede disparar esta condición de forma natural.

Las reglas del CPI con respecto al "boosting"

El CPI prohíbe que los atletas compitan en un peligroso estado de disreflexia.

Se considera peligroso cuando la presión sistólica está en 160 mm Hg (milímetros del mercurio) o más.

Un médico o personal autorizado del IPC puede realizar exámenes a los atletas... en cualquier momento.

Cualquier intento de inducir disreflexia autonómica está prohibido y el atleta será descalificado para esa competición en particular.

Por otra parte, el boosting tiene un precio para la salud.

Según advierte el Comité Paralímpico Internacional, la disreflexia autonómica puede derivar en un ataque al corazón, una hemorragia intracraneal e incluso en la muerte.

¿Cuántos?

El CPI ha estado consciente de esta práctica por muchos años y el boosting ha sido prohibido desde 1994.

Un estudio realizado por el CPI durante los Juegos Paralímpicos de Pekín mostró que alrededor del 17% de los entrevistados admitieron haber utilizado alguna vez el boosting.

Algunos expertos piensan que la cifra real podría ser mayor y llegar al 30%.

En el estudio en Pekín 2008 se planteó una pregunta a los atletas: "¿Alguna vez indujo intencionalmente una disreflexia autonómica para mejorar su desempeño en su entrenamiento o en una competición?"

De 60 entrevistados, diez (16,7%) respondió afirmativamente, mientras que 50 (83,3%) lo negó.

Todas las respuestas afirmativas fueron obtenidas de deportistas hombres, la mayoría competidores del rugby en silla de ruedas (55,5%), seguidos por corredores en silla de ruedas de la maratón (22,2%) y corredores de larga distancia (22,2%).

Hay médicos que destacan que, aunque muchos atletas con lesiones de médula sufrirán de baja presión sanguínea, existe una variación considerable entre un individuo y otro.

En ese sentido, algunos de ellos estarían en una situación desventajosa que el boosting les ayudaría a equilibrar.

Esta idea, sin embargo, es rechazada de plano por el CPI que lo considera una práctica inaceptable y peligrosa.

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Formas comunes de practicar el "boosting":

Llenar la vejiga utilizando un catéter.

Sentarse sobre una chinche (chincheta o tachuela).

Usar correas ajustadas en las piernas.

Golpearse o romperse un dedo de los pies

Doblarse o sentarse arriba del escroto.

Rajarse o romperse un hueso.

PROHÍBESE EL EXPENDIO DE BEBIDAS EMBRIAGANTES A MENORES DE EDAD, EL EXCESO DE ALCOHOL ES PERJUDICIAL PARA LA SALUD.

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