Cuando ya no es la pareja sino el vecino el que le dice a uno que ronca como una marrana con asma, hay que preocuparse. Durante años ha sido leyenda en mi familia esta situación, y ante mi incredulidad me dicen que ya superé al tío que alguna vez confundieron con una greca recalentada. (Cosas que todo hombre debe cuidar si quiere levantar)

El cuento llegó a oídos de SoHo, que me invitó a probar tres métodos que supuestamente ayudan a dejar de roncar. Del ejercicio completo debo decir que me permitió grabarme y escuchar, asombrado, esos borborigmos, esgarradas y jadeos sobre los cuales siempre me di a la negación, y alertarme, además, a seguir aquel lugar común de los prospectos medicinales que dice que si los síntomas persisten, consulte con su médico.

Pelota de tenis Wilson US Open

Descripción: Una pelota de tenis convencional.

Empleo: Puesta bajo la nuca o de backhand, como dirían en el tenis, mientras se duerme boca arriba.

Promesa: La pelota en la nuca, durmiendo en posición decúbito dorsal, desvía la cabeza hacia atrás, permitiendo una respiración nasal con menos obstrucción.

Resultado: Aguanté media hora la bolita, según me lo indica la grabadora. Durante ese lapso prácticamente no hay ronquidos, sino únicamente algo que parecen jadeos en busca de aire.(Seis consecuencias de dormir demasiado)

Dilatador nasal Breathe Quiet!

Descripción: Una nariguera plástica que recuerda a nuestros ancestros.

Empleo: Inserto en las fosas nasales a la manera de un piercing.

Promesa: Estimular el tabique con suavidad para mejorar la entrada de aire.

Resultado: Aparentemente ninguno. Cada diez segundos emito un ronquido acompañado de una queja. Alguien que escuchó la grabación y que conoce de primera mano mi pernoctar, me aseguró que los ronquidos fueron más irregulares en el tiempo. (Por qué las mujeres prefieren los hombres con barba)

Chupo Gerber First Essentials

Descripción: La vuelta a la infancia con ayuda de un chupo convencional.

Empleo: Tal cual la primera infancia: durmiendo con él.

Promesa: Mantener la lengua lo suficientemente abajo como para dejar pasar mejor el aire.

Resultado: Tres veces me encontré el chupo a un lado de la cama. Ningún aparente resultado: bufidos, resoplidos y jadeos que serían la envidia de cualquier basilisco. (El hombre que pasó más tiempo sin dormir)

PROHÍBESE EL EXPENDIO DE BEBIDAS EMBRIAGANTES A MENORES DE EDAD, EL EXCESO DE ALCOHOL ES PERJUDICIAL PARA LA SALUD.

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