Juan José Rodríguez
Vestido por Luis Palacios
A los doce años me fui de la casa. Empecé a andar. Se acostumbra uno a la calle. Nací en Bucaramanga, me vine a conocer Bogotá. Nunca volví a Bucaramanga, en Bogotá se consigue de todo. Mi familia no sé en qué está. No sé si existen. Tuve dos hijos con una señora, pero ya no la veo. Sí, estuve enamorado pero ya no, enamorado de los perros. Son nobles. Más fieles que los hombres, porque no le hacen nada malo a uno. Les tengo nombre a algunos pero casi no los llamo por el nombre, siempre les digo "vamos" a todos. Vamos. Como en patota. Ese se llama Payaso. Esa, Linda. Olafo. Kiribí. Pantera. Galleta. Algunos los consigo en la calle, otros los crío desde chiquiticos. Esa que tengo allí la tengo desde recién nacida. Esta es mi familia. Hace como ocho días se me murió uno. Estaban bebés y la perra se les acostó encima. Claro, los ahogó. La perrera me los trata de quitar, hay gente mala. Hay gente que no le gustan los perros. Uno va cruzando una calle, y va a cambiar de amarillo a rojo y viene el carro allá y el man no le para a uno. Los taxistas son los peores. Me han matado como 20 perros en la 7ª, por la 11. No los entierro, ¿pa' que lo entierran a uno cuando se muere? Creo en dios pero no voy a misa porque es mi dios. A una iglesia no. Tiene que buscar a dios uno mismo. Amigos no tengo, amistades. Llevo mucho viviendo solo. Vivo en el monte arriba de Usaquén, pura montaña, no hay agua, no hay nada, no hay luz. Tenía un rancho y se me quemó hace ocho días. Yo me quedé dormido pero con la vela prendida, entró el viento y la tumbó, y se prendió la cobija. Se quemó toda la ropa, cobijas, zapatos. Ah, y la foto, la foto de los perros.




Víctor Solórzano
Vestido por Carlos Valenzuela
Tengo 43 años. Soy de Esmeraldas, Ecuador. Sí, señor, me gusta mi pelo. Me dicen el Peluca. El Pibe lo tiene amarillo y el mío es original. Llevo seis años en la calle. Antes trabajaba. Yo tenía una microempresa de desechables. Bolsas. Plásticos. Terminé en la calle por no confrontar los problemas con mi mujer, y dije "no más". Tengo una niña de 8 años. Yo la dejé. Me gusta irme cuando yo quiero. Comencé a jugar con lo que no tenía que jugar, me tiré la vida. La vida de la gente me importa un culo: primero yo , segundo yo y tercero yo. La gente allá. Amigo me habla, le hablo. Si no, conmigo es fuerte. Odio el problema. Odio que se metan conmigo, a buscármela y a armarme problema. Quiero vivir tranquilo. Yo no tengo resentimientos con nadie. Gracias a Dios tuve una bonita crianza, una buena adolescencia. Mejor dicho, lo tuve todo. Me encanta la literatura, García Márquez. Cien años de soledad, El coronel no tiene quien le escriba, Crónica de una muerte anunciada. De ropa yo soy vanidoso. Mirá, lo tuve todo. Compraba tres veces a la semana ropa, lo mejor, lo mejor. Lo conozco todo. De día yo duermo. De noche yo trabajo. Pero no hago nada, me pagan por ahí en un club por verme ahí. Tengo que trabajar hoy en Sayaka. Me dicen el modelo gamín. Por modelo. Desfilé con Carlos Valenzuela. Gamín es el único que no le roba a nadie. Va pasando una niña y un loco me la quiere robar. se tiene que entender conmigo. Yo me he metido en severos problemas. Severos problemas. Me han metido cuchillo y he visto la mano de Dios. ¿Sí me entiende? Yo ando es en lo mío, con nadie.





Nelson Carrillo
Vestido por Ricardo Pava
Yo era un famoso DJ, pero me metí con una pelada y ahí quede fried. Desde ese día le cogí rabia al mundo. Empecé a ser grosero, a ser altanero, y me echaron. Después me fui a San Andrés y me dijeron "eso es algo que te hicieron, te echaron algo en un trago" y uno le coge fobia a la gente y la mira como mierda. Se me ha quitado esa vaina con un veneno, que es una mariposa venenosa que me ha limpiado el alma. Tú sabes como es la cosa. Yo era el DJ N.C., todo el mundo lo conoce. Yo llegué a Bogotá mandado de Barranquilla, en las épocas buenas. Yo desbaraté Bogotá, esa fue la envidia. ¿Entiendes? Era un buen DJ. Yo fui el que inauguró Discovery. Amparo Grisales también me conoce, es amiga mía. Al desbaratar Bogotá, me cayeron y me jodieron. Ahora me volví rasta. La religión es la siguiente: el rasta no cumple años. No come ciertas comidas. En la Navidad se viste de negro. Ya llevo tres veces vestido de negro, para que no te roben los sentimientos. Vendo este periódico de teatro. Fanny Mikey es amiga mía, ella me ayuda para venderlo. Me gustan las sudaderas, la ropa ancha. Estilo Brasil, descomplicado. Cuando yo vuelva a actuar vestiré solo de lino y pantalones anchos. Hoy día vivo en un cuartico pa' que no le jodan a uno la vida y le roben sus vainas. Tengo tres discos y hago scratch en el tocadiscos. Es música de Mozart, tres óperas de Mozart. La oigo en un tocadiscos que hice. Y se oye. No, no tiene aguja, no lo he hecho bien, ¿qué tal si lo hiciera bien?, se oiría en todo Bogotá. Solo lo oigo yo. Mira te muestro cómo se hace. Coges una cartulina, tiene que ser dura, y haces como un cuerno, como el de un gramófono, de esos viejos. Pones el disco en una caja de pizza, y le das la vuelta al disco. Funciona, empiezas a oír música.




Gildardo Antonio Giraldo
Vestido por Lina Cantillo
Loco no estoy. Cogería a la gentea piedra y a palo. Casi no tengo citas, pero llevo un reloj para ver en qué tiempo estamos. Esposa no he tenido. Sí mis mujeres. Me gustan morenitas. Me dicen Studebecker y el Paisa, pero soy valluno. En octubre cumplo 41. Mi papá trabajaba tirando azadón. A mi hermano lo echó por mal olor en los pies. Yo decidí que me iba y salí a recorrer el mundo. Eso fue el 10 de enero de 1980. Una vez me encontré un encostalado. Arranqué a correr. Sentí que el muerto venía tras de mí. Me psicosié. En el Cartucho vi cinco chulos quemados, muertos, así, a bala. Ahora me la paso entre la 72 y la 87, allá en el caño. Por la quince y la once. Recojo basura en una carreta de 150 kilos. Termino rendido. Trabajo seis horas. No uso medias pues me da pecueca. Tampoco correa porque me da brotes. No tengo cepillo de dientes. Ni dientes. Los últimos me los hice sacar. Los otros me los tumbó una trompada. Rompí sí, pero para defenderme. He querido sacar cédula y Sisben, pero no sé cómo. Si reencarnara lo haría en otro ser humano, así fuera yo mismo, con plata o pobre. De pronto salgo en esta revista y el día de mañana tengo para una casa. Me bañaría todos los días. No cada ocho en una pileta de la 93. Me quedo en interiores. Uno también siente pena. El agua fría me gusta mucho. Me sacudo así y me seco. Me aseo y boto la ropa. Será por eso que nos llaman desechables. Para ir al baño busco un rinconcito en el caño o el parque. Llevo 25 años durmiendo en la calle. No siento frío. Más bien sofoco. Me acomodo encima de la carreta. En mi casa-móvil. Pongo el plástico, me acuesto a las 9 y caigo dormido a las 4. Me meto un cosito, un calillito, un bazuquito. Sí, hay que hablar la realidad. Leo el periódico para que me dé sueño y pienso en el más allá. Hago cuentas por lo alto. ¿Cuántas horas son seis mil minutos? ¿Cuántos días son cien horas? Siete días y pucho. Imagino que tengo un pocotón de plata para dar comida a los pobres. Soñar despierto no es malo. Lo maluco es soñar dormido. Me despierto, he soñado con plata y amanezco pelao. ¿Será que me robaron? Sí. Tenía mi radiecito y me lo robaron. Dan ganas de esculcar a la gente. Aunque la seguridad ha mejorado.




Rodrigo Jaramillo
Vestido por Carlos Nieto
Me llaman Osama. Me llaman poeta. He compuesto poesías, pero ninguna escrita. Las llevo en mi memoria. Muy pequeño vi asesinar a mis padres y a mi familia en esa triste época de la violencia. Ahí empecé a rodar. Fui cambista, bibliotecario, barman, portero, mesero, comerciante y pintor de andén. Hubo un incendio y todo se quemó. Me separé de mi esposa y de mis hijos. Estuve a punto de enterrarme en licor. Duré diez años tirado como un perro. Casi muero. Ya no tomo. Pago cuatro mil pesos diarios por una pieza en el centro. Deambulo y con mis poesías gano diez o quince mil pesos. Camino unas cien cuadras al día. Si sumas, te vas a pie de aquí a Nueva York. En invierno toca guardarse. La gente anda brava y de afán. No saben que la vida es una broma. De ella no saldremos vivos por muy en serio que la tomemos, hijos. Lo mismo me da la moda de hoy que la de hace 50 años. Tengo cuerpo de limosnero: todo me sirve. Me gusta la Ilíada, la Guerra y la Paz. Una frase confuciana: "No me interesa ser conocido, solo ser digno de darme a conocer". Amigos no tengo. Veo miles de ojos vivos que me ven. Para mí están muertos. Por la indiferencia. Porque la sociedad se ha podrido. Les digo una cosa que me llena de tristeza: cuando muera no sé quién me va a enterrar. En mi habitación tengo una carta que dice: "A quien pueda interesarle". No les voy a contar su contenido. La primera persona que entre y me descubra podrá leerla. Santo Domingo, les cuento, no vive como yo. Quizás se vista, se alimente mejor, tenga más relaciones, aviones, barcos, pero no vive con el mismo sosiego que yo que no tengo cédula, no aporto a pensiones, no estoy afiliado a salud, no pago renta ni hago transacciones bancarias. Mi único ahorro es mi paz interior. Abandoné la codicia, el odio y el rencor. Camino por donde quiero con la frente alta y si me tildan de loco no me incomoda. La vida es de locos, de osados. ¿Einstein no fue un loco?

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