Seguramente usted oye la palabra ‘calientahuevos’ y le hierve la sangre porque recuerda a alguna amiguita que lo dejó iniciado. Pero deje la furia y piense que pudo tener en sus manos a una mujer seria. (Reivindicación del misionero)

Cuando les digo ‘calientahuevos’ a los hombres, ponen cara de repudio, sueltan una palabra fuerte y terminan diciendo “las detesto”. En cambio, las mujeres entendemos que a veces uno es así por fuerza mayor, ni siquiera porque uno quiera. ‘Calientahuevos’ puede ser desde su esposa hasta la recién conocida y puede actuar en su oficina, en la rumba, donde sea, la seducción es como el amor, no tiene fecha ni hora, pasa y punto.

Usted conoce una mujer que le gusta físicamente y se la imagina practicando el Kamasutra. Ella, que sabe lo que tiene y que usted lo quiere, le sigue el juego. Le coquetea, le sonríe, le insinúa y usted, convencido de que ya “coronó”, se queda con las ganas. ¿Por qué pasa esto? La primera razón es que el ego de las mujeres necesita alimentarse, y esos son los momentos perfectos para sentirse sexy, linda y que despierta deseos. Pero no se sienta mal, que mientras usted la está odiando, ella y sus amigas, en su nombre, se van a reír mucho.

El segundo motivo, y le suplico lo entienda, es que físicamente no está preparada y es preferible que usted quede con el recuerdo de una mujer linda que le dijo NO, a la desilusión del síndrome del oso o las razones femeninas que solo nosotras podemos entender. Desconfíe, eso sí, de las que sin ningún pudor ni confianza le hacen el amor con las piernas recordándole a Maradona. Son capaces de cualquier otro acto en su contra. (Reivindicación del matrimonio)

La tercera razón, con la que no estoy de acuerdo, es con calentar a los hombres hasta conseguir lo que quieren y no salir con nada. ¡Muy zorras! Es decir, muy astutas, claro. Si ya tiene su objetivo, el pobre hombre merece su premio, pero ellas ven que ya no es necesario sumar un hombre más a su lista. Solo en este caso no defiendo a las ‘calientahuevos’.

La cuarta razón es porque ella lo intentó, pero usted no lo logró. Sí, ella quiso buscar algo que la encendiera, que la motivara, pero al final no fue tan zángana y se sintió incapaz de estar con un tipo que no le gusta. Esa, esa mujer, vale la pena, es una vieja seria, firme en sus gustos, lo da al que le gusta, no es una cualquiera que va dándolo por ahí.

No repudie a las ‘calientahuevos’, entiéndalas. Son como ciertos políticos: ilusionan y al final no salen con nada (piense en los ‘honorables políticos’ que lo han calentado y no le cumplieron). Pero me asalta una duda: si en las mujeres se llama ‘calientahuevos’, ¿cómo les decimos a los hombres que actúan igual? ‘Calienta…’. (Reivindicación de un hombre común)

¡Dejen el show! Ustedes se quejan porque los dejan antojados y las mujeres no dicen mucho cuando, peor que ‘calentahuevos’, los señores les calientan el corazón, las enamoran, logran lo que quieren y al final dicen: “En realidad no estoy listo para una relación”. Pues bien, las ‘calientahuevos’ tampoco están listas para otra ‘relación’. ;)

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