Las muñecas inflables –despeinadas, de labios rojos y boca gigante– para tener jornadas de placer quedaron en el pasado. La tecnología le ha hecho un relago a los hombres amantes de este jueguete. Por estos días, la tendencia es tener una muñeca hiperrealista acostada en la cama.

No es broma cuando le decimos que el aspecto es como el de una mujer de carne y hueso. Además están hechas con pelo y pestañas naturales, son flexibles y se ajustan a cualquier postura del kamasutra.

Pero la fantasía no termina acá. La compañía estadounidense Real Doll, donde una muñeca pude superar los siete mil dólares, tiene un catálogo muy completo donde hay rubias, castañas, peli rojas, morenas y orientales. Cada una con nombre, rol específico, vestimenta y atributos físicos diferentes. Las tetas, el culo y hasta la estatura se puede modificar, según el gusto de la persona.

Tal vez lo más innovador de Real Doll es que los clientes más exigentes pueden hacer la muñeca de sus sueños. Es posible elegir el color de la piel, ojos y pelo. Además se puede personalizar hasta el tipo de vagina que desea y el tipo de vello púbico. Y como se trata de un juego, los hombres pueden comprarle accesorios como disfraces, penes y un kit de limpieza. 

El portal Super Deluxe hizo una visita a la fábrica de Real Doll para mostrarle al mundo cómo se hacen estas increíbles muñecas.

 

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