Hasta el momento es la única colombiana en debutar como directora en el Festival de Cannes, uno de los más importantes en la industria del cine. SoHo habló con ella y nos contó detalles sobre la producción de La Defensa del Dragón, el papel de la mujer en el cine y lo que más llamó la atención de la película en la ciudad francesa.

¿Cómo nace la historia de la película?

Nace de los viejos cafés y restaurantes del centro de Bogotá. De espacios como el Lasker, un club de ajedrez que lleva funcionando más de 40 años en la 22 con Séptima y que subsiste gracias los jugadores que lo habitan día tras día. (Así se hizo Dunkerque, la nueva película de Christopher Nolan)

Estos lugares no son transitados como los establecimientos comerciales de hoy, son habitados por sus clientes, ellos pasan parte importante de sus vidas ahí.

Entonces de esos universos y de una serie de fotografías que los retrataban, tomadas por mi esposo (Iván Herrera), nacieron los protagonistas de La defensa del dragón: un ajedrecista, un relojero y un homeópata.  

¿Con cuál de los personajes se identifica?

Con todos un poco, con sus miedos.

Con el ajedrecista comparto el miedo al fracaso, o tal vez la predisposición a éste, no sé. Me cuesta creer que las cosas que hago son suficientemente buenas, siempre estoy dudando.

Con el relojero la sensación de ya no entender del todo el mundo fuera de mi casa. Pensar que tener mil amigos en Facebook no puede ser bueno, el sinsentido de decirles amigos a una lista de nombres con los que no comparto ninguna historia vital. La exposición pública, la futilidad de las relaciones. La gente que sólo habla de sí misma y es incapaz de ver o escuchar al otro.     

¿Por qué se arriesgó a hacer la Defensa del Dragón?

Fue algo que sucedió despacio, fue pasando. Una vez escrito el guión llegó la idea tímida de dirigir la película. Sin afanes y sin muchas pretensiones empezamos a desarrollarla con Ivette Liang, productora y cofundadora de Galaxia 311. Ella creía en mí y en el proyecto mucho más que yo.

Al principio no sentí que estuviéramos dando un salto al vacío, pero cuando nos dimos cuenta ya estábamos al borde de un abismo y no había vuelta atrás. Nos habíamos ganado el Estímulo Integral a la Producción y Promoción de Películas del FDC y teníamos que filmar la película. Pasamos de soñar con hacer La defensa del dragón a tener un contrato con el Ministerio de Cultura con cláusulas de incumplimiento.    

Si usted es escritora y guionista ¿por qué decidió dirigir la película?

Porque para mí dirigir es seguir narrando, y yo lo que quiero es contar historias. En mi caso dirigir es una consecuencia de la escritura, es hacerme cargo de lo que he imaginado hasta el último cuadro que se verá en la pantalla.

El guionista no es como el novelista para quien lo escrito es la obra final. Si el guión en sí mismo tuviera algún valor, por ejemplo, el que tienen las obras de teatro, tal vez no sentiría la necesidad de ir más allá. Pero no es así, el guión no es nada sin la película.

¿Cree usted que logró dejar la enseñanza que quería y por qué?

Nunca pensé en dejar ninguna enseñanza. Lo que sí pasó es que aprendí mucho. Como decimos con Ivette, aprendimos a hacer La defensa cuando la terminamos.

Después están las interpretaciones de la película que hace cada espectador, y hay unas que me parecen muy bonitas. Cada cuál se lleva lo que quiere a su casa. (Un astronauta analiza películas sobre el espacio)

¿Qué papel cree que juega la mujer en el cine colombiano?

En ese momento está totalmente presente, está en todos los cargos y todas las posiciones que antes fueron exclusivas de los hombres. Tal vez en menor porcentaje, pero las mujeres ya estamos ahí.

Por supuesto que esto es gracias a que mujeres y hombres de la generación de mis padres allanaron el camino para que mi generación pudiera decidir qué hacer de su vida sin importar el género. Yo agradezco a mi madre, que es libretista también, haber dado tantas luchas. Unas las ganó, otras me toca seguirlas a mí, y luego mis hijos, Isabel y Aníbal, darán otras batallas.

No sólo por la igualdad, también por la dignidad, por el derecho a ser felices no importa dónde o cómo hayamos nacido. La discusión no puede agotarse en lo masculino y lo femenino, hay un espacio enorme en medio que tenemos que reconocer.  

¿Cómo define la película en una frase?

Tener miedo a perder es tener miedo a vivir.   

¿Con qué argumento convencería a una persona de ver esta película?

Una película colombiana en la que los personajes sólo son víctimas de sus propias decisiones. Un protagonista que es un genio jugando ajedrez y un inepto en todo lo demás. Una historia de amistad de tres tipos que son amigos a pesar de ellos mismos. Un amor perfectamente posible que los involucrados insisten en hacer imposible. 

¿Se sintió subestimada durante este proyecto?

Sentí que en algunos generaba serias dudas el hecho de que fuera a dirigir una película sin experiencia previa y si haber estudiado cine. Y tenían razón, la única referencia era el guión, el resto hubiera podido ser un desastre total. (¿Ya las vio? Las 10 mejores películas de DC Comics)

Yo misma dudé muchas veces pero había tanta gente creyendo que lo podía hacer que acabé creyendo también. ¡El poder de la fe!     

¿Cuáles son los lugares que más le gustan de Bogotá?

-La Universidad Nacional tiene un campus muy bonito, con unos edificios increíbles. Hace años no voy pero debería volver a los conciertos del León de Greiff.

-La Avenida Jiménez desde la séptima hasta Las Aguas. Es lindísima cuando le cae la luz naranja de la tarde y se iluminan los edificios de piedra. Lo que no me gusta del Centro es no poder recorrerlo con tranquilidad, es la sensación de inseguridad constante, el bullicio. (Claro que filmando nunca nos pasó nada).  

-Algunas cuadras de Teusaquillo y La Soledad, con casas y edificios que hablan de mejores épocas, de otras necesidades, de otra Bogotá.

¿Se imaginó en algún momento que la película iba a tener tanto reconocimiento internacional?

Nunca.

¿Qué fue lo que más llamó la atención de la cinta en el Festival de Cannes?

Cuando Edouard Waintro, director de La Quincena de Realizadores, vio la película  dijo que le había sorprendido que fuera una historia urbana que tratara temas cotidianos con personajes maduros. No era lo que esperaba de una producción colombiana.

Se sintió identificado con los dramas de estos hombres, se divirtió y se conmovió con sus historias, en apariencia tan locales, pero tan universales en su esencia.

Es un buen momento para el cine colombiano porque nos estamos abriendo a otras historias y ellos también quieren ver otro cine.

Se han hecho películas muy interesantes en este sentido. Este año se celebró el vigésimo aniversario de  La gente de la Universal de Felipe Aljure, y hace un par de años se estrenó en Cannes Gente de bien, de Franco Lolli. La defensa del dragón pertenece a este género de películas que ojalá tenga cada vez

más espacio dentro y fuera de Colombia.

¿Cree usted que en Colombia se ha valorado que sea la primera mujer en dirigir una película que se estrenó en Cannes?

Es un accidente, hubiera podido ser cualquier otra de las mujeres que están haciendo buen cine y lanzando sus películas este año. Hay mucho de suerte, de estar en el lugar correcto con la persona correcta.

Aparte yo no llegué sola, llegué con un montón de gente que trabajó muy duro para terminar la película.

Lo que se tiene que valorar es el esfuerzo enorme que hacen productores y realizadores, hombres y mujeres, por conseguir fondos para hacer sus películas, por filmarlas, finalizarlas, promocionarlas y distribuirlas. Y eso se hace apoyando económicamente los proyectos desde la empresa privada, mejorando y estimulando los programas de cine en las universidades, creando condiciones más justas y favorables para la distribución y exhibición, pero también yendo a ver las películas en la salas.

¿Cuáles son sus expectativas con el estreno de la cinta en colombia?

Que la gente vaya a verla a los cines y si le gustó la recomiende o se la repita. (Erika Lust, la mujer que hace el porno más deseado del mundo)

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