Por favor, piense bien antes de responder la próxima pregunta: ¿cuántas veces se ha quedado usted examinando con detenimiento un comercial, una valla publicitaria o un video musical con el único fin de descubrir de dónde ha nacido la idea? Ahora deténgase un segundo y reflexione: si usted es de los que cree que la música es intocable, ¿por qué será que con frecuencia asocia una canción, que ha sido jingle, primero con el producto que con la banda que la compuso?

Tranquilo, no es su culpa. A veces, la línea que separa la publicidad del arte no es tan clara como quisiéramos. Ya ni siquiera se sabe cuál toma de la otra. Desde el momento en que el pintor posimpresionista Georges Seurat aceptó la influencia del creativo francés Jules Chéret en su obra, y los anuncios ‘publicitarios’ dejaron de ser ilustraciones del producto para convertirse en obras maestras llenas de sensualidad, belleza y color, todo se hizo más difícil.

Aunque otros trabajos anteriores como los afiches de Tolouse Lautrec (con sus festivas prostitutas de Montmartre) ya sugerían una relación de doble vía entre ambos, la nueva connotación dada a la publicidad por Chéret hace dos siglos prácticamente derrumbó el muro que separa arte de publicidad.

Warhol y sus sopas Campbell pueden decir mucho sobre quién manda a quién. Y es que la lista de influenciados por la publicidad recorre con facilidad todas las corrientes contemporáneas. Todos toman de todo, y los más beneficiados —en ocasiones— son los ojos de los espectadores que ven cómo pasamos de la rigidez de la pintura tradicional a nuevas formas de arte, que no necesariamente son las bulliciosas —y a veces inentendibles— instalaciones y performances.

La publicidad también puede ser vista como arte. Cada vez hay más artistas pendientes de lo que hacen los directores creativos. Cada vez más avisos y menos cuadros. Cada vez más marcas y menos firmas. Cada vez más Benetton, más Coca–Cola, y menos Botero y Pollock.

Acoplándonos a un planeta que cambia y a un concepto artístico que se transforma con el tiempo, SoHo reúne en esta galería algunas de las mejores campañas que la marca Absolut —mucha mujer, mucha sensualidad— han empleado para vender su vodka. Mientras recorre todas y cada una de las imágenes que vienen a continuación tenga en cuenta que, si bien es muy posible que usted desconozca el artista, es difícil que no pueda reconocer la campaña.




Absolut
Alaïa, Helmut Newton
Absolut
Jansson, Mikael Jansson
Absolut
Clemente, Francesco Clemente
Absolut
Hofmekler (Modigliani), Ori Hofmekler
Absolute
Tenneson, Joyce Tenneson
Absolut
Devalle, Beppe Devalle
Absolut
Saudek (Absolut Juana de Arco), Jan Saudek

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