¿Por qué dos cerebros fugados, ubicados en las grandes ligas de la gastronomía mundial, deciden regresar a Colombia y deleitarnos con lo mejor del mundo culinario? La explicación, según ellos: "Porque nos gusta Colombia". Algunos sabihondos llegaron a comentar que la cocina era muy grande, que el bar muy pequeño, que estaba desbalanceado, pero lo que sí está claro es que es un restaurante con mucho equilibrio, con unas ideas materializadas por la arquitecta (Orit Feldman supo traducir lo que Jorge y Mark querían). Un restaurante donde la comida es la protagonista; el sitio es muy cómodo, confortable y es un claro preámbulo a todas las delicias con las que los hermanos Rausch deleitan a sus clientes. Lo que usted prueba en Criterión en un 80 por ciento es desarrollado por estos magos. el pan Idaho, espectacular, y experimentar el menú degustación (en el cual podemos viajar por diferentes preparaciones, ingredientes, texturas, sabores y aromas) es un placer indescriptible. Criterión es perfecto para una persona; no lo comparta, pierde la gracia, y eso que muy a nuestro pesar no contamos con las mejores materias primas, lo cual hace más meritoria la labor de estos alquimistas.
El tener una cocina cómoda permite desarrollar delicias que nos acercan a sabores del mundo, no con ínfulas de fusión o de cocina de autor, sino con la simpleza, que todo lo que se prepare "sepa casero" y, como si fuera poco, podemos encontrarnos con más de 250 referencias de vinos, todos ellos emparentados de alguna manera con las diferentes delicias que encontramos en las distintas cartas de Criterión.
¿Pero qué los hace diferentes? En Colombia un restaurante es un reto: el personal se pasa de creativo y no sigue instrucciones, y conformar un equipo no es fácil. La diferencia está aquí, en el conjunto, en que son dos dueños muy buenos, uno solo podría tener un restaurante muy exitoso, pero decidieron unirse y fortalecerse, y todo lo que se respira es armonía, dedicación, buen servicio. factores que se logran con buenos tratos y pagos justos, y en el constante educar y enseñar a todos los miembros del equipo. En resumen, dos personas con el conocimiento del mundo, con el suficiente sentido común para saber que todo aquello que transmitan y den a conocer a sus empleados va a ser devuelto con mejores preparaciones y sentido de pertenencia. La diferencia no son las recetas, la vajilla ni el ambiente; la diferencia radica en la magia que le imprimen, en la ausencia de recelos y en el total desprendimiento por sus conocimientos. Y en querer mostrarnos las tendencias de otras partes del mundo en Colombia.
Recomendaciones muy especiales: visiten Criterión, pidan el menú degustación, no se pierdan el brunch gourmet de sábados, domingos y festivos. Jorge y Mark nos recomiendan el vino Arboleda Cabernet Sauvignon, resultado de la unión de Robert Mondavi con Eduardo Chadwick, en terrenos chilenos, una excelente opción. Y lo recibirán los primeros que nos cuenten sus buenas experiencias en Criterión. Así como un par de recetas, por supuesto, de ellos dos. Saludos.

"La verdadera prueba de que se ha nacido con grandes cualidades estriba en haber nacido sin envidia".
François de la Rochefoucauld
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