Es 31 de diciembre. Desde la terraza de su penthouse se ven las luces de la ciudad destellando. Usted gira el corcho de una Moët & Chandon helada, este sale disparado, el cielo se ilumina y los voladores no paran de sonar. Hay algo que lo hace sentir grande, pero no sabe qué es. Tal vez la respuesta esté en las burbujas de su champaña. La Moët & Chandon no es cualquier vino espumoso. Es una verdadera champaña de la región de Champagne. Su historia se remonta a 1743, cuando el noble Claude Moët fundó la Maison Moët . Desde ahí, esta champaña ha estado ligada al goce real. Se dice que Luis XV acompañaba con ella sus cenas de gala, que la marquesa Pompadour, favorita del rey, ordenó para alguna ocasión más de 200 botellas y que la familia, como gesto de amistad, le enviaba a Napoleón cada año cientos de botellas y creó la Brut Imperial en su honor. Tal vez, esa sensación sea originada por tener en la mano el producto de 800 hectáreas de viñedos y de 250 vinicultores que emplearon 750 horas de meticulosos cuidados para hacer posible un momento como ese. Pero no lo piense tanto, haga sonar el ‘bacará’ y brinde por el próximo año con alguna de estas tres variedades de Moët & Chandon.

Brut Imperial

Es una de las más representativas de la casa. Su combinación armónica de las tres variedades de uva de champagne (Chardonnay, Pinot Noir y Pinot Meunier) le dan un aroma delicado que la casa describe como “salpicado de notas de tilo y vid en flor”. Esto la hace perfecta para acompañar una cena completa, desde los entremeses hasta el postre. Los expertos recomiendan mezclarla con platos a base de queso, como suflés; con mariscos y sopas como la crema de apio y berros.
 
Néectar Imperial

La Moët & Chandon Néctar Imperial es el fruto de una variación de vino semiseco al estilo Moët & Chandon, caracterizada por los aromas de fruta glaseada y miel. Su textura y personalidad son únicas, según dicen los conocedores. Como las demás, también tiene su forma ideal de maridarla, pero esta vez tendrá que ser usted el que descubra con cuál plato la acompañará.
 
Brut Rosée
 
Esta es la de los más runchos, la preferida por los más caseros. Es una champaña afrutada y “vivaz”, elaborada con uva Pinot Noir, rigurosamente seleccionada, que le da, según los enólogos, una “gran amplitud y brillantez”. Es ideal para acompañar platos sencillos y caseros como un buen cordero al horno o un cochinillo con tomates o berenjena espolvoreada con tomillo, que los deje a todos privados en esta Navidad o fin de año.

 

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