En un país donde el fútbol está prohibido puede ocurrir cualquier cosa, incluso que las mujeres sean simples cuerpos que deambulan bajo el sol del desierto. Con el gobierno del Talibán, el sexo femenino no camina en Afganistán: repta silencioso, se desliza bajo la prohibición, se contrae ante el castigo. Escondidas detrás del yugo del chador —el velo que las oculta— las afganas llevan nueve años sepultadas en la sombra, soportando el rigor de las leyes que les dictan no poder trabajar, ni estudiar, ni hablar con hombres, ni recibir atención médica y, lo que es peor, jamás tentarnos. Nada más perjudicial para nosotros, pues el cuerpo femenino fue creado —en su generosidad de curvas y secretos— para pasearse por el mundo como sensual regalo de tentación. Detrás del velo que cubre a una mujer hay mucho más que un cuerpo sofocado por las leyes. Hay una mujer que, tal vez, sirvió como pretexto para que, una vez hechos de barro, a los hombres nos regalaran ojos. ¿Se imagina cuánto nos perderíamos si las Angelina Jolie estuvieran debajo de un insípido chador?

CIFRAS
• De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, la expectativa de vida que tienen las casi 12 millones de mujeres que viven en
Afganistán es de 45 años.
• Según una encuesta de Médicos por los Derechos Humanos, 21 por ciento de las mujeres afganas reconoció tener pensamientos
suicidas.
• RAWA -por sus siglas en Inglés-, fundada en 1977, es la Asociación Revolucionaria de Mujeres de Afganistán que luchan por el reconocimiento de los DD.HH.

PROHÍBESE EL EXPENDIO DE BEBIDAS EMBRIAGANTES A MENORES DE EDAD, EL EXCESO DE ALCOHOL ES PERJUDICIAL PARA LA SALUD.