Vin Diesel y su combo la volvieron a romper. Esta vez, literalmente a las carreras, la saga de Rápido y furioso, en su octava entrega, batió un récord que cualquier película quisiera tener: el estreno mundial más taquillero de la historia del cine. Durante su primer fin de semana en cartelera, la película recaudó 532 millones de dólares. Tal como lo lee: más de 1500 millones de millones de pesos en solo tres días… y la cifra sigue aumentando. No había pasado un mes desde su estreno, y Universal Studios confirmó que hará las entregas novena y décima. Cómo no, después de semejantes números. (Los carros más caros del mundo)

El título lo ostentaba anteriormente el estreno de La guerra de las galaxias: el despertar de la fuerza, de 2015, que en su primer fin de semana había recaudado 529 millones. Pero llegaron los amigos y enemigos de Dom Toretto —el protagonista, Vin Diesel— y le pasaron por encima como si nada. Como diría el mismo Dominic en la primera entrega: “Ganar es ganar”.

En Colombia, Rápidos y furiosos 8 aportó 4 millones de dólares a los recaudos globales de la cinta. Además, fue vista nada más ni nada menos que por 1.346.000 personas en su primer fin de semana; es decir, el equivalente a la población de una ciudad como Barranquilla o Bucaramanga fue a cine para verla. Esta cifra lograda por Dom, su gente y sus carros solo ha sido superada por El paseo 4 y sus criollísimos protagonistas: la familia Rubio —no tan rápida, pero sí muy furiosa— cuenta con el mayor taquillazo de nuestra historia, con 1,4 millones de espectadores el fin de semana de su estreno.

Si nada de eso lo ha descrestado, tal vez debería saber que, además, Rápidos y furiosos 8 —a diferencia de El paseo 4, por supuesto— fue número uno en 63 países: desde Canadá hasta Venezuela. Para que se dé una idea, solo en China la compañía Universal se metió al bolsillo la bobadita de 190 millones de dólares.

Entonces, usted se preguntará: ¿qué tiene esa película para haber llegado tan lejos? ¿Cómo hicieron para que la cinta, que costó 250 millones de dólares, duplicara esa cifra a punta de taquilla en menos de un fin de semana?

El reto principal era superar los récords que ya había tenido Rápidos y furiosos 7, que parecía más o menos una misión imposible.

Cuando el equipo de producción de Rápidos y furiosos 7 iba en la mitad del rodaje, Paul Walker, que interpreta a Brian O’Conner, uno de los protagonistas, murió trágicamente al accidentarse en un carro durante un descanso. La noticia le dio la vuelta al mundo y los fanáticos de la película en todos los rincones, incluido Colombia, rodaron en sus carros engallados para homenajearlo. (5 razones que explican el contundente éxito en el cine de "Fast and Furious")

Después del duelo vino la pregunta: ¿qué iba a pasar con la película?, ¿la saga sería cancelada? Pues no: los productores prometieron cumplir con la cinta y así lo hicieron. Usaron en las escenas que faltaban al hermano menor del difunto Walker, Cody, y perfeccionaron sus gestos y movimientos con efectos computarizados. De paso, rindieron un homenaje al héroe de la película, generaron una expectativa nunca antes vista y, como no era para menos, el resultado fue una taquilla a reventar: Rápidos y furiosos 7 se convirtió en el mayor hit de la saga hasta ese momento.

¿Cómo superar semejante cañonazo? Primero, dándole la vuelta al argumento: la película dio un pequeño giro, y esta vez Dom Toretto abandona todo de la noche a la mañana y traiciona a todo el que se le cruza en el camino para ponerse al servicio de una loca que se encuentra un día en Cuba —Charlize Theron— y que lo convence de que la ayude a convertirse en una dura del crimen. Hasta ahí, todo bien. Pero nada de eso se comparaba con la muerte y la “resurrección” de Paul Walker, ¿no? Entonces, construyeron lo siguiente.

Para empezar, está lo obvio: los carrazos. En esa materia, parece que Universal sacó a relucir toda su flota en esta octava entrega. Está, por ejemplo, el típico Dodge Charger, el que Toretto no abandona ni a bala. Esta máquina fue modificada para adaptarse a las secuencias de hielo, o sea, que se inventaron una versión del vehículo que pudiera correr sin problema sobre la nieve. Y hasta le incorporaron una turbina que solo usan los jets. A Hobbs, interpretado por Dwayne Johnson, La Roca, lo metieron en “Ice Ram”, una fusión entre barredora de nieve y todoterreno Hummer a la que, en vez de ruedas, le pusieron “tracción de orugas”, como si fuera un tanque de guerra. Y, para completar, están un Orange Lamborghini, un Bentley Continental, un Chevrolet Corvette y una decena más de carros de lujo que no bajan de los 200.000 dólares. (Top 10 de los carros más caros del 2017)

Ya con los carros listos, los productores innovaron también en los escenarios. Por primera vez, se le midieron a grabar en Nueva York, donde solo pudieron rodar la mitad de las escenas que se desarrollan en la ciudad, pues no fue posible cerrar algunas de la calles de Manhattan debido al tráfico. Luego, filmaron las escenas de nieve en Islandia —aunque para los espectadores suceden en Rusia—, y de paso dejaron el registro de la explosión más grande de la historia de ese país. Por último, aprovecharon el restablecimiento de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos para volar a La Habana, armar tremendo escándalo y convertir Rápidos y furiosos 8 en la primera superproducción de Hollywood en grabar allá en los últimos 50 años.

Y, claro, está el elenco de superlujo. Por primera vez en la historia de la saga, se subieron al barco dos actrices con Óscar incluido: Chalize Theron y Helen Mirren. Pero bueno, eso es una bobada si se tiene en cuenta que, cortesía de su presupuesto, Rápidos y furiosos 8 ayudó a convertir a Dwanye Johnson en el actor mejor pagado del mundo el año pasado, y a Vin Diesel, en el sexto.

Pero nada de lo anterior habría sido posible sin otro récord de la cinta del que no se habla tanto. Es, digamos, un récord millennial: se convirtió en la película con mayor influencia en redes sociales de la historia. Sí, tal como lo lee. Universal ha invertido 2,8 millones de dólares solo para hacer aún más grande el universo de Facebook, YouTube, Instagram y Twitter de la saga. Y la inversión ha dado resultado: solo entre el elenco principal, conformado por Vin Diesel, Dwaney Johnson, Michelle Rodríguez, Ludacris y Jason Statham, la película sumaba para diciembre de 2016, cuando se estrenó el tráiler, unos 413 millones de seguidores, algo así como diez veces la población de Colombia. Una actriz como Charlize Theron, la última en ser confirmada para el rodaje, obtiene cerca de 16.000 seguidores nuevos cada día. Y el fanpage de la octava entrega tiene, hasta el momento, 60 millones de seguidores… y sumando. (Los 5 carros subastados más caros)

Todo ese mundo de gente fue estratégicamente entretenido por Universal, que se dedicó a generar expectativa sobre la película creando los #FastFriday: cada viernes durante más de un año y medio que duró la producción, lanzaron pequeños adelantos o contenidos sobre el rodaje. Un post de La Roca, por ejemplo, obtenía más de 382.000 likes en menos de dos días.

¿Qué se tendrán que inventar ahora para que las entregas novena y décima de la saga sigan superando a sus antecesoras? Quién sabe. Lo que sí es seguro es que harán hasta lo imposible para seguir saliéndose con la suya. Porque, como diría Dom Toretto, “ganar es ganar”, no importa cómo.

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