Leo en el periódico que Juanes y Miguel Bosé liderarán un proyecto para que la paz sea un derecho humano. Yo digo que está bien, pero algo estamos haciendo mal si necesitamos que dos cantantes tomen la iniciativa para reivindicar un derecho fundamental del hombre. Ese es un trabajo para nuestros líderes políticos.

No veo a hutus y tutsis dejando atrás sus diferencias étnicas y firmando la paz después de oír a Juanes cantar “pa’ enterrártelo cuando quieras, mamita”. No los visualizo cogidos de la mano alrededor de una fogata, entonando “tengo la camisa negra y debajo tengo el difunto”, en homenaje a su color de piel y a los 800.000 muertos (muchos de ellos a machete puro) que dejó la guerra en Ruanda.

La habilidad de Bosé es mantenerse vigente a los 55 años, haber reinventado Nena junto a Paulina Rubio, haber adquirido la nacionalidad colombiana y que no se la monten en los aeropuertos. Tiene buena voz, pero no tanto como para hacer un llamado a la paz mundial. Amante bandido (y algo de trago) sirve para llevar a la cama a una mujer, no para que India y Pakistán limen asperezas.

Pero tengo entendido que la causa ha crecido rápidamente y que muchos artistas quieren unirse a la propuesta. Pipe Peláez pidió perdón por el trino donde declaraba héroe nacional a Bolillo Gómez porque a la mujer a la que le había pegado era Piedad Córdoba, y se ofreció a hacer trabajo voluntario con los niños mutilados en la guerra de Afganistán.

Fanny Lu, por su parte, prometió componerle una canción a Gadafi si se entregaba y devolvía los mil millones de euros que le dieron por haber vendido el 20% de las reservas de oro de su país. Parece que el líder lo está pensando y planea entregarse en las próximas horas. Conmovidos por el gesto de nuestra cantante, los rebeldes han prometido no matar a Gadafi, sino darle la casa por cárcel y tenerlo como asesor para la reconstrucción de Libia.

Gracias a la coalición de cantantes en pro de la paz, el conflicto árabe-israelí tiene las horas contadas. Nicolás Sarkozy propuso acabar con el problema de aquí a un año y así lo planteó ante la Asamblea General de la ONU. Parece que no le pusieron mucha atención, porque el alcance de uno de los hombres más poderosos del mundo es nada comparado con el de nuestros músicos.

La contrapropuesta colombiana será expuesta por Juan Manuel Santos en el próximo viaje a Nueva York y tendrá como bandera la reciente pelea en un concierto entre J Balvin y el dúo Cali & El Dandee. El mensaje para Oriente Medio será claro: si unos reguetoneros fueron capaces de superar sus diferencias después de haberse echado gas pimienta en la cara, imposible que dos pueblos no dejen atrás un conflicto de tierras tan antiguo que sale reseñado en la Biblia. Si hay que presentar a Balvin, a Cali y al Dandee como bajas de Hamás para lograr la paz, estamos dispuestos a hacer el sacrificio.

El plan ya está en marcha y no deja de ser paradójico que un país como Colombia haga realidad la paz global antes que la suya propia, pero de paradojas está hecha la vida. Jorge Celedón se hará cargo personalmente de la problemática en Corea del Norte, donde su versión vallenatera de De música ligera ha sido adoptada por los jóvenes como himno, y Jiggy Drama será el responsable de que Irán renuncie a su arsenal nuclear.

Por último, y para tener coherencia en el discurso, Discos Fuentes anunció que descontinuará los 14 Cañonazos Bailables por tener un nombre que incita a la violencia. En agradecimiento, los Cascos Azules de la ONU ya trabajan en un nueva recopilación musical para que los colombianos perreemos a lo loco en este diciembre, que es lo que nos gusta. 

@azableh

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