Mira, amigo cachaco, nosotros no tenemos ningún problema contigo. Es más, da full risa verte por acá en nuestra tierra con todas tus vainas. Pero aquí te van unos consejos, al gratín, pa que no te la monten tanto ahora que llegues con tus camisas de flores y tus chancletas Havaianas al Carnaval.

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Primero y más importante: viejo men, uno no se pone pantaloneta y chanclas para ir a todos lados, punto. Cada evento tiene su pinta y cada situación tiene su forma de vestir. Ahí te van unos ejemplos: si vas a salir con una vieja en Quilla, si vas pa’ un restaurante o, incluso, pal centro comercial, ponte unos jeans, un pantalón; deja la pinta playera en el hotel.

Ahora, si te invitaron a dar una vuelta en un carro y “parquearse” –que es cuando uno se va con los amigos a tomar por ahí en la calle–, vete en pantaloneta, si quieres. Ah, y si vas pa la playa, eche, coge la pantaloneta, una camiseta, unas gafas de sol, chancletas y una gorra o un sombrero. Pero entiende que la playa es la playa y la ciudad es la ciudad, así de fácil.

Segundo, en el Carnaval uno anda como tabla de corraleja; de evento en evento. Y es que hay full eventos por todos lados. Los más famosos son La Batalla de Flores, el 25 de febrero en la vía 40; la Gran Parada, el 26, también en la vía 40; el Festival de Orquestas, el 27 en el Estadio Metropolitano; y la muerte de Joselito Carnaval, el martes 28 en la carrera 54 con calle 58.

Lo mejor que puedes hacer pa esos eventos es que compres tu entrada a uno de los palcos, si es en la vía 40, o en los otros, búscate un buen lugar donde ubicarte. Pero también hay cule poco de otras fiestas a las que, aunque no son tan conocidas, tienes que ir: El concierto del Carnaval, que este año será el 25 de febrero en el centro de convenciones Puerta de Oro; El gran Baile de carnaval, en el hotel del Prado el 25; o el Festival de la Cerveza, en Baranoa (atlántico), el 26, entre muchas otras. Hey estas fiestas son privadas, toca que compres la boleta, pero ponle la firma que la vas a pasar full bacano.

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Lo tercero es que la cosa es fácil: nadie va a dormir al Carnaval. Así que no seas jopo: empújate unos Redbull, ponte unas gafas oscuras y tómate un buen sancocho o una sopa de guandú con carne salá cuando tengas cule guayacán orquesta, ese guayabito que parece que te estuvieran dando con las tablas de la cama.  Otra cosa, toma full agua porque el calor aquí si es de verdad, no como la maricadita de 25 grados por la que se estaban quejando en estos días por allá en la nevera (ajá, la Capi, Bogotá): en Barranquilla hace, a veces, 40 grados a la sombra, eso tienes que tenerlo clarísimo. Lleva ropa cómoda, fresca –el negro está prohibido en el día, porque te asas–, de materiales ligeros; usa bloqueador y procura bañarte dos o tres veces al día.

Cuarto: tal vez sea importante que vayas con amigos costeños o hagas amigos por allá pa que te ayuden. Andar con un costeño es una garantía pa que no te jodan (tanto). Además, para bola: a las costeñas les gustan los amigos cachacos de sus amigos y siempre ser el outsider del grupo tiene sus ventajas. No es lo mismo que andas con tu parche de cachacos y que no te levantes a una costeña, a que te metas en el combo donde hay tres o cuatro barranquilleras y te hagas llave de unos manes que te las presenten. Échale cabeza pa que veas.

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Y ya pa terminar, te voy a dar una cachetá de nombres de lugares pa que los pruebes ahora que vas a estar en Quillita, pa que vayas con los llaves o pa que saques a la hembrita que te gusta: pa comer, Nena Lela, una trattoria buenísima, o Cucayo, un restaurante con comida sabrosa y decorado de carnaval; Pa tardear, Nancy Cabrera, queda en el parque Washington y es una repostería deliciosa o Coco Beach, una terraza bacanísima en el último piso del Hotel GHL; pa tomarse unos tragos, Cachao, un bar cubano también cerca al parque Washington o Bourbon St., pa los rockeros, sobre la carrera 53, otra vez cerca del Washington (eche, ese Washington está en todas); Pa rumbear, Díscolo, en el Centro Comercial Miramar, o Frogg, más conocido como Frogg Leggs, en la 93 con 43; y pa meterse en la rumba de verdad vayan a La Puerta de Abajo, un amanecedero chévere pa ir a bailar, o a La Troja, el lugar que no te puedes perder, en la 44 con 72. 

Listo, ahí está, sigue esos consejos y vas a ver que la vas a pasar full chévere este fin de semana que vengas a celebrar el Carnaval en “La Arenosa”. Cómprate la camiseta del junior y vente con la mejor actitud porque, tú sabes, “¡Quien lo vive es quien lo goza!”.

¡Pilas!: Nojoda, no te voy a decir que no hables como cachaco, pero entiende que el nivel de tu acento es inversamente proporcional al ahorro de plata que quieras tener en La Costa. Bájale 500 barras al acento y calcula. La gente te va a querer tumbar, pero eso pasa en todos lados y aquí solo es cuestión de pararse en la raya y no dejar que te la monten.

Otra vaina, probablemente ya te diste cuenta de que estoy forzando mi acento a propósito, porque a ustedes les encanta un acento costeño –y aunque puede que haya gente todo bien que te lo festeje–, no todo el mundo se aguanta el típico “eche nojoda mi llave” o el “mama burra” cuando viene de la boca de un cachaco, así que ponte pilas. 

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