Nos levantamos sin saber muy bien donde estábamos, un poco perdidos y hasta preocupados porque el guayabo nos dio la bienvenida con un dolor de cabeza y una buena resaca, lo que demostraba que la rumba de la noche anterior había estado buenísima (no recordábamos mucho). Le dije a Daniel que se levantara para enviar algunas cosas que habían quedado pendientes y bajáramos a desayunar. Estábamos en un hostal excelente que nos habían recomendado que se llama KUMANDAY. Queda a dos cuadras de la torre del cable en Manizales.
Olguita, la niña del hostal, nos hizo el desayuno y nos atendió súper bien. En el hostal había un perro de muchos nombres, cada persona le ponía el nombre quisiera, yo le puse “pulgoso”, era un perro que habían adoptado hace 6 meses porque un día llego de repente.
 

Alistamos el equipaje y arrancamos, pasamos por la catedral de Manizales, la más alta de sur América construida únicamente en concreto, no tiene un solo ladrillo. La gente de Manizales es súper especial, andan por ahí relajados, tranquilos, felices, es una ciudad muy chévere, el ambiente es muy bacano y hay de todo por hacer.

A unos 25 Km de haber salido de Manizales, en la carretera, yo iba adelante, tenía el casco abierto por el calor pero iba con gafas, y no me van a creer pero una mariposa se vino de frente y se me metió en el casco, empezó a volar adentro y termino entre las gafas y mi ojo, obviamente me pegué un susto el hijuemadre…imagínense, yo iba a unos 90 Km/h y me tocó cerrar el ojo mientras me detenía. Tenía que hacerlo con cuidado porque Daniel venía unos 30 metros atrás: me detuve, me quité el casco y las gafas, y ahí estaba la mariposa, era hasta bonita, pero casi se me tira el viaje… jejee, después del incidente muertos de la risa seguimos rumbo a Medellín.

Hoy no paramos mucho, sólo a almorzar, paramos en Pipintá, un restaurante muy rico que está a 15 de minutos antes de la Pintada (otro pueblo). Pedimos el plato típico del restaurante: pollo a la plancha con papas fritas y tocineta, una delicia! Terminamos de comer, descansamos un rato y continuamos.
 

Llegamos a Medellín y de una buscamos un lugar cercano al parque Lleras, un sitio muy recomendado por todo el mundo, que dicen que es como un paraíso (obvio por las paisas) así que vamos a ver qué tal. En el hotel donde estamos hay mucha gente, la mayoría extranjeros y unas niñas bien interesantes (aunque parecen, ya están con dueño).
 
Ahora nos vamos para el Parque a comer y darnos una vuelta, deséenos suerte, jajaja.
Un saludo a todos los que nos están siguiendo y nos han mandado mensajes, de verdad que es muy rico y emocionante.

Saludos a todos.
Juan M.
 
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