BMW 3.0CSL Alexander Calder (1975)
BMW M3 Sandro Chia (1992)
BMW M3 Kan Done (1989)
BMW 850 CSi David Hockney (1995)
BMW 3.0 CLS Frank Stella (1976)
BMW 320i Roy Lichtenstein (1977)
BMW Z1 A.R. Penck (1991)
BMW V12 LMR Jenny Holzer (1999)
En 1975 el francés Hervé Poulain, piloto de carreras y coleccionista de arte, consiguió un cupo en la carrera de sus sueños: las extenuantes 24 horas de Le Mans. Poulain sabía que se trataba de una de las competencias más exigentes del mundo y aunque imaginaba que con su poca (o más bien nula) experiencia en ese tipo de válidas le iba a ser prácticamente imposible ganar, estaba al menos convencido de que su paso por las pistas sería inolvidable. ¡Y vaya forma de conseguirlo!
La misma mañana en la que recibió la autorización para participar en la carrera, llamó a su viejo amigo, el escultor norteamericano Alexander Calder (famoso por sus obras impregnadas de movilidad y por haber pintado alguna vez un avión de la Braniff South American Airlines), para proponerle que decorara a su gusto el BMW 3.0 CSL con el que correría. Calder aceptó la oferta del piloto y fascinado con la posibilidad de poder experimentar con sus pinceles sobre la superficie metálica del vehículo, se encerró en el garaje del francés, y en un par de días liberó toda su magia cromática sobre las latas de la máquina, convirtiéndola en una impresionante escultura de 480 caballos de fuerza.
El 14 de junio, fecha exacta en la que se corrieron las 24 horas de Le Mans de ese año, el irlandés Derek Bell y el belga Jacky Ickx del equipo Ford Cosworth obtuvieron el primer lugar, pero su dicha no fue siquiera comparable con la de Poulain, que a pesar de finalizar la válida en una de las últimas posiciones, regresó a casa a bordo de la invaluable obra de arte que adornó por varias horas la que podría considerarse una de las carreras más importantes de
la historia del automovilismo.
Fue tal el impacto que causó este vehículo dentro del mundo de las artes y el deporte a motor, que la empresa bávara BMW decidió crear la corriente Art Car, una iniciativa a la que se unieron artistas como Andy Warhol, César Manrique, Robert Rauschenberg, David Hockney y Sandro Chia.
La última en exponer su visión del mundo sobre la carrocería de un BMW fue la artista conceptual norteamericana Jenny Holzer, quien trabajó sobre la superficie de un espectacular prototipo de competición V12. Holzer apostó por las palabras en vez de las imágenes y cubrió el fondo blanco del bólido con la frase "Protect me from what I want" (protégeme de lo que quiero), escrita en inmensas letras azules.
La Art Car Collection ya recorrió (literalmente) los salones del Louvre en París y del Palacio de Grassi en Venecia.

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