Laura Vanessa Huertas Sarmiento tiene 11 años y, desde que tenía 2, sufre de cirrosis como consecuencia de una hepatitis que la afectó cuando estaba recién nacida. Por eso ingresó en 2009 a la lista de espera como candidata para un trasplante de hígado.
Marina Sarmiento, su mamá, se la pasa entre juzgados y médicos para que, mientas aparece el hígado, su niña reciba la atención y los medicamentos que necesita. Laura Vanessa debe tomar diariamente seis pastillas y unas gotas, así como dos ampolletas semanales de vitamina K. Además, todos los meses tiene controles y exámenes médicos, lo que ha retrasado su educación.
Lo ideal para ella sería recibir el hígado de otro niño. Y, aunque no está permitido que los menores de edad se inscriban como donantes, sus padres sí pueden tomar la decisión altruista de donar sus órganos en caso de muerte. Nadie quiere perder un hijo, pero de hacerlo, sería reconfortante saber que otro niño pudo sobrevivir gracias a sus órganos y tejidos.
Ocho personas murieron el año pasado esperando un hígado, entre ellos, dos menores de edad. Y mientras el número de donantes no aumente, ese mismo destino correrán los 144 pacientes que están en lista de espera por este órgano en la Regional de Bogotá.

Si usted quisiera darles vida a estas personas cuando pierda la suya, inscríbase como donante en la página www.ins.gov.co.

PROHÍBESE EL EXPENDIO DE BEBIDAS EMBRIAGANTES A MENORES DE EDAD, EL EXCESO DE ALCOHOL ES PERJUDICIAL PARA LA SALUD.