Sus amigos dicen que nunca le va a parar bolas, que ella es como la canción de Tom Jones: too sexy for your party. Lo que no saben es que hay algunas mujeres inalcanzables que están al alcance porque la fama da la vuelta: están aburridas de los "tontohermosos" con los que andan después de grabar la novela que protagonizan y cuando llegan a un sitio público le ruegan al cielo que al fin se les acerque alguien y les hable desinteresadamente, como si estuvieran en París y no fueran nadie. Ahí es donde entra a jugar usted, que no sabe quién es quién en el mundito de la farándula criolla y la hizo pagar su trago, luego de que el tipo de la barra pensara que era otro de los galanes latinos que la asedian y le cobrara a usted el vodka de ella. Con eso ya tiene un buen camino andado. Ahora tiene que llevarla a comer a un sitio en el que no la persigan las miradas. No lo haga sólo por ella, sino por su propia comodidad. Nada más aburrido que llegar con alguien famoso a un lugar de famosos. Búsquese más bien un lugar privado, pero con ambiente. Nada de vinos calientes en cafés con cojines de lana virgen. Busque un sitio en el que la pueda hacer sentir fuera de su territorio, pero que mantenga cierto aire cosmopolita y moderno.
La zona G, la zona T y todas las demás zonas que se inventen son un gran progreso en Bogotá, que cada día tiene más opciones para salir a comer. Sin embargo, en las grandes ciudades del mundo un buen restaurante no necesita estar en una zona específica para ser bueno y reconocido. Algunos restaurantes están hechos para vendernos la idea de que somos chic, otros sencillamente para complacer nuestro apetito y hay unos pocos que combinan una pizca de lo chic con toneladas de buena cocina. Le Marais es uno de esos. Su nombre evoca un barrio muy chic de París en el que confluyen la moda, la historia y la bohemia. Durante mucho tiempo fue el barrio de los sirvientes del Estado, que eran ennoblecidos por sus cargos, pero no por su abolengo. Luego tuvo una gran etapa muerta y renació como barrio de los artistas y trabajadores que emigraron a París con la revolución industrial. Ahora es el barrio de los burgueses bohemios, más conocidos como bo-bo's.
Sin muchas ínfulas y ubicado en un sector que por cierto quedó muy lindo con el parque que arreglaron en frente, Le Marais combina los conocimientos de su chef -que estudió en el Sena y luego en el Cordon Bleu de París, donde cocinó para los restaurantes Le violon de Ingres y Shozan-, con una buena carta de vinos -se incluyen el vino de la casa, un carmener chileno y el argentino Perdriel, la ultra reserva de Norton-, una decoración limpia y algo de lounge para recibir a sus comensales sin el consabido "¿tienen reserva?", tan usual en lugares demasiado famosos en los que a los famosos les gusta que los traten como famosos. Usted trátela como si fuera una vieja común y corriente y no se nos maree si al fin le para bolas.

Le Marais
Abierto de lunes a viernes de 12:00 m. a 3:00 p.m. y de 7:00 a 12:00 p.m. Sábados, todo el día
PRECIOS: Entradas de $6.500 a $9.500 y platos fuertes de $18.500 a $23.200
ENTRADA SUGERIDA: Tiradito de atún $9.500
PLATO FUERTE SUGERIDO: Risotto de langostinos con champaña $23.200
POSTRE: Fraisier $7.000
Botella de vino Perdriel: $99.000
Calle 59A # 8-45
Tels: 543 4634 - 543 7191

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