1. El compañero de colegio que quiere montar un restaurante y todo el tiempo trata de persuadirlo para que se salga de trabajar o que se vuelva socio de él.
2. La amiga que lo busca una y otra vez para que le diga cómo servir una cosa u otra (siempre hace lo que le da la gana, pero igual pide consejo).
3. El amigo que lo llama a las 3 a.m. para que le preste una botella de trago, porque usted debe tener.
4. No falta el que está peleando con un amigo por la procedencia de un licor y lo llama a usted para que le dé la razón, por la barrabasada que está diciendo.
5. La entrega de la tarjeta del extranjero que está encantado con Colombia y que quiere que lo asesore, "porque el sueño de mi vida es montar un restaurante en Colombia".
6. El cliente borracho que no tiene dinero y que dice que es amigo de alguien importante para que le deje firmar la cuenta o que le deja un relojito en parte de pago y después vuelve (sí, como no, casi siempre el reloj es del papá).
7. El cliente que lo manda llamar a la mesa para decirle que la carne estaba fuera de término, que la comida estuvo pésima, que el servicio fue malo y que no paga propina, que a lo mejor con un postre de cortesía o un digestivo se le pasa la rabia (cuando usted revisó, el plato quedó limpio y le sirvieron bebidas, entradas y plato fuerte en 30 minutos).
8. El colega que viene a pedir licor prestado y cuando lo devuelve viene con sellos de importación del año 86 y sin pie de importación, además con pescaditos por dentro. Si usted le llama la atención, como toca, se lo echa de enemigo.
9. El cliente que se devuelve a decir que se le quedó el celular o la billetera, y que usted tiene que hacérselo aparecer, cuando de repente la acompañante, le dice: "Gordito es que yo lo guardé en mi cartera y no me acordaba".
10. Aguantarse que a sus empleados les dé las siete plagas de Egipto, enfermen a la abuelita, señora y otros, y que por lo menos una vez a la semana uno de ellos no llegue por culpa de la novia (estando casado) o de un guayabo muy berraco.
11. El mesero "avión" que le cobra al cliente sin llevarle la factura y cuando el cliente se siente tumbado lo manda llamar a usted para resolver el problema. Y trate de hacerle entender al señor que todo está bien para que vea.
12. El mesero "despistado" que cuando usted llega con su esposa lo sale a saludar y a decirle que la rasca que se pegó anoche fue monumental y que la amiguita de anoche estaba muy linda.
13.Y, finalmente, el señor promociones. los restaurantes, aunque ustedes no lo crean, tenemos varios formatos de promociones: los martes de Visa, los suscriptores del periódico El Tiempo y los suscriptores de TVCable, entre otros, y no falta el cliente que pide que a una sola cuenta le apliquemos el 30 por ciento de Visa y que a ese total, le descuente el 10 por ciento del Club de Suscriptores y que no sabe muy bien pero que, si se puede, le aplique el 20 por ciento de TVCable. Cuando usted le dice que las promociones no son acumulables, el señor se molesta y dice que va a llamar a todos los amigos que tiene en las tres firmas y en la Superintendencia de Industria y Comercio, por que lo que hacemos es "publicidad engañosa".
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