Hay atavíos osados que solo pueden usar jóvenes multimillonarios y raquíticos tipo Andrea Casiraghi o John of the Sea, conocido nacionalmente como Juan del Mar —mentiras, Juan, tú no, te ves ridículo—. Usted, hombre común que grita “¿quién pidió pollo” cuando le pasa una mujer piernona al frente, lo mejor que puede hacer es evitar las telillas elásticas. Entienda que usted va a practicar natación de manera recreativa, ¡no va a participar en los juegos regionales de nado sincronizado! Esas prendas dejan la forma de las partes a la vista de otros nadadores, y ellos merecen algo de urbanidad de su parte.

¿Para practicar natación, puedo ponerme el mismo vestido de baño que llevo a tierra caliente?
Usted puede, incluso, nadar en calzoncillos blancos y, ya en esas, hacer sancocho al lado de la piscina. Le recomendamos, sin embargo, que no se ponga el vestido de baño largo y colorido que lleva a esas piscinas que solo se visitan para tomar aguardiente, hacer guerra de caballitos y estimularse disimuladamente con el chorro. Póngase una pantaloneta unicolor, a medio muslo, no demasiado llamativa; entienda que nadie le va a tomar una foto piscinera, que lo que necesita es hacer deporte para bajar la panza.

¿Debo usar gorro, de verdad?
Sí, y hoy en día existen unos muy modernos, de silicona, que dejaron atrás los de mallita brillante y caucho que se aferraba a la frente. De paso, dos consejos que le van a servir, más que para el deporte, para la vida: si no quiere verse como un infeliz, no se tire a una piscina tapándose la nariz ni se amarre la toalla más arriba de la cintura para ocultar la llanta inferior. Quiérase.

¿Qué tipo de calzado viene bien para aproximarse a una piscina?
La chancla no solo es clave para evitar el resbalón a boca de pileta —que si no le rompe el coxis, por lo menos le hace pasar una vergüenza—, sino que puede impedirle un hongo podal de esos que se adquieren en duchas compartidas, donde el hombre de bien se suena la nariz y descansa la vejiga. Use chancla de dedo, de caucho por aquello del agarre y la impermeabilidad. Puede que haya otras más engalladas, con cueros y adornos, con chapas y encajes, pero la clásica trespuntas es perfecta para la ocasión. Y ni se le ocurra usar ese zapato elástico de buzo, a menos que tenga la autoestima tan alta que se siente sexy con tanga y careta.

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