Viajar por avión es –sin lugar a dudas- una experiencia inolvidable. No tanto por sentir que uno está venciendo la gravedad, ni por el sentimiento que provoca volar entre las nubes a cientos de kilómetros por hora. Tampoco porque en menos de lo que se demora un pensionado en reclamar su cheque a principio de mes uno puede estar pisando otro continente. Montar en avión es una vivencia que quedará en su mente por mucho tiempo, si logra superar la hazaña que esto implica.

Para poder afrontar todos los desafíos que se encontrará en el aire, a continuación le damos un par de recomendaciones para que pueda viajar sin pasar penas.
 
1. La empacada
Todo pasajero tiene la posibilidad de llevar una maleta por carga y una en cabina. Haga buen uso de su espacio; no es necesario que las llene con un exceso de champús, cremas, aspirinas, desodorantes y bloqueadores como si se estuviera preparando para un apocalipsis nuclear. No se preocupe, fuera de Colombia también existen los mercados y las farmacias.
 
2. La llegada al aeropuerto
Si viaja a otro país debe llegar al aeropuerto con unas 3 horas de anticipación (en el caso de Bogotá y con las obras de la 26, se recomienda arrancar unas 5 horas antes de su casa). Si el vuelo es nacional, con una hora y media de anticipación es más que suficiente. Sin embargo no se deje tentar por los carritos que ofrecen licor por los pasillos de la terminal, pues se arriesga a que, por tomarse más de un whiskey y echarle los perros a la niña que atiende, usted pierda su vuelo.
 
3. La subida al avión
En las diferentes pantallas de la terminal se anuncian los counters a donde usted se debe dirigir para hacer el check-in. Una vez ubicado su vuelo, no haga el oso de meterse a la fila de Business (Primera Clase) sólo porque la ve más cortica. No lo atenderán y lo harán regresar a la interminable fila que usted ignoró en un principio. Ahí no pregunte a cómo está el puesto o si lo dejan colar. En la sala de espera procure no quedarse dormido para evitar incomodar a sus vecinos con sus ronquidos. Tampoco los moleste comentando lo que va a pasar en la novela que se emite en el televisor del lugar, sólo porque usted ya la vio, meses atrás.
 
4. La acomodada
Si no quiere frenar a toda la fila que va detrás suyo y hacer enemigos que lo acompañarán durante horas, ni se le ocurra hacerle un foto-estudio a su novia en las escaleras del avión. Una vez en el interior usted debe sentarse solamente donde se le haya asignado la silla, no donde le parezca que hay más espacio para estirar las piernas ni al lado de la hembra del vuelo. No le diga a sus amigos que corran a coger la última fila, para poder recochar. Si viaja solo seguramente le tocará sentarse al lado de una persona obesa que no parará de sudar, una viejita con problemas de incontinencia que irá al baño cada quince minutos o un bebé recién nacido que nunca dejará de llorar.
 
5. El despegue
Antes de despegar usted oirá una serie de sonidos extraños por debajo del avión. No se altere, son ruidos normales que hace la aeronave. Tampoco diga que usted tiene conocimiento en mecánica, y que eso debe ser que la chumacera que esta suelta o que el alternador va a sacar la mano, y que si se les ofrece usted puede dejar la nave como un lulo. Una vez en el aire no se abalance sobre la ventanilla buscando lo que usted cree que viene siendo su casa.
 
6. Mitad de vuelo
Los vuelos largos pueden ser desesperantes. Procure pararse de vez en cuando, hacer estiramientos y caminar por los pasillos del avión. No trate de hablarle a algún extranjero chapuceando el inglés que aprendió viendo series por cable, menos aún si va en un vuelo hacia el Reino Unido. El acento de los irlandeses, escoceses e ingleses es más parecido al chino que ese inglés que usted alguna vez le oyó a un primo gringo que estuvo de visita en su casa.
Por más largo que se le haga el vuelo, evite hacerle señas a la azafata invitándola a que entre ella primero al baño y usted después. Es normal que el avión se tope con turbulencia; por eso cada vez que se sacuda en el aire evite echar madrazos y rece en voz baja. Si al empezar la película que dan abordo usted no logra oír nada, no grite “¡volúmen! ¡volúmen!”.
Aunque parezcan calentadores de oreja, use los audífonos que le dieron para escuchar los diálogos.Si quedó con hambre después de comer no le pregunte a su vecino si puede rematar lo que él dejó, ni tampoco le pregunte a las azafatas si se puede repetir.
 
 7. A punto de llegar
Cuando el piloto anuncie que estén prontos a aterrizar –ese discurso que se oye justo antes de llegar, en donde no se le entiende ni la mitad de lo que dice- no aproveche para entrar al baño una última vez. Seguramente este diminuto cubículo ha sido abusado durante horas por todos sus compañeros de vuelo (normalmente hay 4 baños para más de 100 personas) y se encontrará con todo tipo de sorpresas, ninguna agradable.
 
8. Aterrizaje y salida del aeropuerto
No pierda su tiempo aplaudiendo después del aterrizaje, pues el capitán tendrá puesto unos audífonos enormes por donde sólo oirá las indicaciones de la torre de control, obviando su vitoreo. Le recomendamos que antes de bajarse del avión devuelva el chaleco salvavidas que le llevaba a su sobrino, la cobija que le parecía perfecta para la casa, los audífonos de la película para el iPod de su novia y la pequeña almohadita que le llevaba a Motas, el Poodle de su mamá.

Si le afana que alguien se confunda y se lleve su maleta (previamente adornada por usted con una piola anaranjada, el nombre de su familia tallado con un cuchillo caliente y doble forro de plástico), no se preocupe que mientras lo retienen en migración por tener cara de mula, fijo aparece.
 
Aunque crea que haya superado todos los desafíos de viajar y salga desesperado del aeropuerto jurando no volver a montarse en un avión, no piense que para llegar rápido a su casa la mejor opción es el taxi pirata conducido por un árabe que le dice “Mister, mister. I take you. Cheaper”, porque a lo mejor no llega a su destino final.

PROHÍBESE EL EXPENDIO DE BEBIDAS EMBRIAGANTES A MENORES DE EDAD, EL EXCESO DE ALCOHOL ES PERJUDICIAL PARA LA SALUD.

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