Ustedes lo pidieron, así que aquí les va: nuestra cultura vinícola hasta ahora se está empezando a desarrollar y por eso vemos algunos despropósitos en el consumo de vinos y también a la hora de comprarlos. ¿Cuántos de ustedes no han padecido a un mesero fastidioso que trata de meternos una marca o de hacernos cambiar nuestro pedido de un vino específico? Eso tiene una explicación lógica: mercantilismo. En Bogotá, un mesero hoy en día gana lo mismo que hace 15 años, cuando me iniciaba en la profesión. Por eso siempre estoy alerta a cualquier propuesta indecente de cualquier importador de vinos que, agobiado por sus altos niveles de inventario, decide pagarle al mesero para que recomiende su marca y la convierta en la mejor del mundo. Así que cuidado con los meseros apegados a una marca; mejor déjese guiar por aquel que le recomiende cepas para acompañar su comida.
Cuando se trata de comprar en un supermercado nos pasa lo mismo, encontramos a la degustadora del hipermercado en cuestión (contratada por los mismos personajes aquejados por la falta de rotación de inventarios) que trata de hacernos ver que los vinos que ofrece son de lo mejor. Recuerde que un vino barato no necesariamente significa que sea malo. Hay que probarlos todos, los baratos y los costosos, y así vamos logrando una memoria olfativa y gustativa lo suficientemente buena para poder determinar lo que nos gusta o no. No se deje encasillar, no crea en todo lo que le dicen y procure ir decantando su querencia hacia determinado país o región vinícola. Tenga en cuenta que no se deben comparar vinos americanos con europeos, ni reservas. en fin, no compare, más bien pruebe, busque una línea, no deje de tomar vino blanco (a mí no me gusta), pruebe los espumosos, los cavas o las champañas especiales para las celebraciones. La clasificación será de acuerdo con el presupuesto que manejemos: los Sauvignon Blanc son excelentes como aperitivos; hay Chardonnay con muy buen cuerpo para acompañar platos fuertes de pescado; los Cabernet Sauvignon (mis preferidos No. 1) existen de todos los precios y gustos, y son ideales para las carnes; los Syrah o Shiraz son una de las cepas de moda (qué pena contradecir), de la que están saliendo grandes productos y de buena complejidad para acompañar comidas picantes y carnes de salsas generosas; Malbec = Argentina, la cepa argentina por excelencia, por que se da muy bien allá, ideal para los asados; Carmenere = Chile: esta cepa solo existe en Chile, muy práctica porque se amolda muy bien con cualquier comida y para conversar es excelente; Merlot es la segunda en Francia y en América hemos logrado buenos exponentes pero muy disímiles, es práctica para las indecisiones; Pinot Noir, una cepa muy suave ideal para quesos ligeros, conversar y platos nada fuertes.
Voy a revelarles, de los vinos europeos y suramericanos que se consiguen en Colombia, mi top ten. P or cuestión de espacio les nombraré los tres primeros de cada región y les envío por internet el resto. Suramérica: Almaviva, Don Melchor y Marqués de Casa Concha; Europa: Marqués de Murrieta, Tenute Marchese Chianti y Protos.
Saludos y no olviden escribir.

buena_mesa@hotmail.com

De Juan Manuel para un lector:

Federico:
Muchas gracias por escribir, tiene usted toda la razón. En Colombia estamos viviendo un inconveniente, y es que la gente no toma vino blanco por que esta encontrando opciones de vino tinto para casi todo. Mi intención fue dar
a conocer una alternativa para degustar el Sauvignon Blanc, y, como usted dice, qué bueno un Sauvignon Blanc con unas pastas ligeras.
Muchos Saludos y gracias por la observación
Juan Manuel Moreno

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