Un genio vuelve a serlo. Le habían quitado el carné de genio cuando sorprendió (y poco gratamente) al mundo con algo tan ligero y deleznable como Woman in red y, a partir de entonces, fue como si una maldición acosara todos sus discos. Fue una vergüenza ver a Wonder firmar álbumes como Conversation peace, hace cosa de una década.
A time to love no resistirá que lo comparen con toda la buena música que hizo en los sesentas y los setentas, pero lo presenta con quince piezas originales de las cuales puede decirse todo menos que son basura. Consejo: no se trasnoche tratando de encontrar en cada canción rastros incuestionables de Superstition, Overjoyed, Sir Duke o Master Blaster. Disfrute cada canción por lo que es y no por lo que podría ser. Y hágase otro favor: guarde en el clóset toda la teoría musical, absténgase de tirar línea y disfrute relajadamente de How will I know, una suave delicia que interpreta Wonder con su hija, Aisha, y que seguramente no cambiará la historia de la música, ¡pero es un placer!
A TIME TO LOVE
Stevie Wonder
UNIVERSAL

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