Su simetría y ubicación dentro del tórax, la dirección de los ejes mamarios (si son 'bizcos' o miran al frente), las características del pezón, el tamaño y color de la areola, el grado de ptosis (qué tan caídos están), y otros detalles.
Luego el médico palpa en busca de alguna alteración y hace una ecografía para controlar cualquier aspecto interior. Se toman también fotografías digitales para que la paciente vea cómo 'crecerían' los senos luego de la operación.
Viene entonces una ronda de preguntas en las que el médico deja muy en claro que, en términos generales, no se perderá ninguna de las funciones del seno, incluida la sensibilidad (hay pacientes que reportan incluso aumento de lo que sienten tras someterse a la cirugía). La silicona no produce ninguna enfermedad sobre la glándula mamaria ni aumenta la propensión al cáncer.
Hay dos posiciones donde colocar el implante una vez hecha la incisión: debajo de la glándula o del músculo. Lo más recomendable es debajo del músculo, que ofrece un mejor tejido de sostén (y luce más natural). Tiene como desventaja que es más doloroso, la recuperación es lenta y hay que esperar un par de meses para que se llegue a ver la forma definitiva. Debajo de la glándula no produce tanto dolor y el resultado es más bello a corto plazo pero, en menos de un año, el seno se cae y el resultado es muy desagradable.
El contenido del implante es fundamental y la relación contenido- superficie es aún más interesante. Inicialmente los implantes eran una superficie de silicona casi impermeable, repletos de otro tipo de silicona, en gel. A veces ese gel se filtraba al cuerpo y se optó por rellenarlos de inofensiva agua, pero se desinflaban y producían ruido cuando había mucho movimiento. Eso para no hablar de su consistencia al tacto, que es poco natural. No se produjeron los resultados esperados y por ello se ha regresado a los implantes de silicona, los cuales han sido mejorados.
La última palabra en materia de implantes es el hidrogel, un gel de silicona mezclado con agua que promete resultados espectaculares pero aún no llega al país. La buena noticia es que costarán lo mismo que los actuales. En Colombia usamos actualmente los de silicona (superficie texturizada y redondos), los mejores por su relación calidad-precio. Cuestan $1.500.000, y se encuentran precios más bajos pero de igual manera con menor calidad.
¿Cómo se colocan? Estando la paciente en ayunas, se realizan pequeñas marcas en la piel que muestran dónde ubicar los implantes. La solución anestésica corre por las venas y mientras la paciente cuenta uno, dos. está profunda. Se inyecta anestesia local en los senos para evitar el sangrado y disminuir el dolor postoperatorio. El bisturí realiza un abordaje de 4 cm, en el borde inferior de la areola y llega a la grasa. Se usa un electrobisturí, que corta y coagula al mismo tiempo, y se continúa el túnel hasta encontrar las primeras fibras del músculo pectoral. Una tijera divide las fibras hasta ver la costilla, y entonces separamos el músculo de la costilla. El dedo índice se coloca en medio y se extiende como un abanico creando el espacio exacto donde colocaremos el implante. Un cirujano separa el túnel y el cirujano principal sujeta el implante con una mano y lo va introduciendo lentamente con el índice de la otra. Toma diez segundos introducirlo. Se pasan tres puntos en el trayecto del túnel de la glándula para cerrarlo y luego se sutura la piel. La cirugía está hecha. Habrá un dolor intenso, incapacitante, durante 3 o 4 días, un par de controles y listo. El costo de la clínica es de $1.000.000.
No hay que dejarse engañar por lo que se ve en la calle o en revistas. Muchos de los senos grandes y opulentos que todos vemos, son solo lindos con el brasier. Desnudos suelen ser muy poco armónicos y con el pezón mirando hacia abajo, lo cual los hace bastante desagradables. Unos senos muy grandes pueden tener gran atractivo sexual (inicial) pero un tributo negativo en términos de feminidad y belleza. Los senos deben seguir siendo un símbolo de feminidad, de glamour y de intimidad, más que el estereotipo que erróneamente muchas mujeres muestran de erotismo vulgar.
Finalmente, una mujer que desee unos buenos senos gastará cerca de $5.000.000, entre los implantes, la clínica y los honorarios del cirujano.

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