Todos hemos oído hablar de los carros eléctricos. En las noticias no hay día en que la compañía Tesla sea nombrada por una u otra razón y en las calles colombianas ya no es raro ver un Renault Twizy moviéndose entre el tráfico —siempre he pensado que el conductor debe estar muerto del susto ahí adentro—.

Sin embargo, estas no son las únicas marcas del mercado. Nissan ya tiene un Leaf eléctrico en el país, Kia un Soul eléctrico (que es de amores y pasiones, a mi personalmente me encanta su diseño), BMW ya vende su cúbico i3 y además del Twizy, Renault tiene en el mercado otros dos modelos, el Kangoo eléctrico (para carga) y el Zoe, —que más allá de tener el nombre de un grupo hípster mexicano—, ostenta  el mérito de haber sido concebido como un carro eléctrico desde el primer día y no la versión modificada de uno regular.

Lo único que tienen en común todos estos vehículos es que son caros, realmente caros. El Tesla Model S por ejemplo, cuesta 75.000 USD o 232 millones de pesos al valor de hoy, el Tesla X —su camioneta— cuesta 80.700 USD o 250 millones, en el caso del Nissan Leaf eléctrico estamos hablando de mínimo 120 millones y en el Zoe de 100 millones. Al parecer salvar el planeta no es económico y tampoco muy entretenido, porque salvo en el Tesla, equipamiento y diseño no son precisamente las dos más grandes cualidades de los carros eléctricos actuales.

Byton M-Byte

Es aquí donde aparece Byton una compañía —que cual millennial de Chapinero—, se declara “Ciudadano del Mundo” e integra bajo una misma propuesta diseño alemán, ingeniería estadounidense y manufactura china. Todo para producir uno de los vehículos más llamativos del mercado. ¡Ah, y a muy buen precio!.

Esta semana pudimos hablar con ellos en San Francisco y conocer su primer vehículo, el Byton M-Byte una camioneta con características muy interesantes. La primera de ellas es obviamente el diseño; una combinación de estilos que parecen salidos de la fusión entre el estilo de una BMW X5, el cuerpo de una Audi Q5 y la parte trasera de una Range Rover con una Ford Explorer.

Como segunda característica tenemos un cerebro muy avanzado, todo el concepto de la M-Byte es que se viva y sienta como un smartphone con ruedas, literalmente un wearable con carrocería.

Es en la fusión entre ambos puntos que encontramos el mayor diferencial, pues no se trata tan solo de un carro que lo lleva del punto A al punto B, sino de un vehículo que se enfoca en proveer toda una experiencia de información, acceso a servicios de streaming y hasta lectura de nuestros signos vitales. Leyeron bien, el M-Byte lee nuestros signos vitales, abre la puerta con reconocimiento facial o huella digital y es controlado a través de un app —¡Cómo para botar el celular!—, que corre en cualquier Android, así que en un modelo de estos no verán calcomanías de manzanas en la puerta de atrás.

En cuanto a la experiencia en sí misma el M-byte se ve genial, muy moderno con una aproximación minimalista, donde el tablero lo domina una gran pantalla horizontal que nos hace preguntarnos si nos vamos matar mirando Netflix. Según los fabricantes, en el modo conducción lo único que el conductor verá serán los indicadores tradicionales de cualquier vehículo, aunque tendrá montones de opciones de personalización.

No hay espejos retrovisores sino dos cámaras que podrán proyectarse en cualquiera de las pantallas del vehículo, no hay modo autónomo, pero sí piloto automático y como en cualquier carro eléctrico no hay caja de cambios, solo acelerador y freno. Todo un compendio de tecnología.

Ahora la pregunta del millón (literalmente), ¿Cuánto cuesta el M-Byte?, recordemos que se trata de una camioneta y que además es un vehículo eléctrico, dos cosas que deberían incrementar bastante la cuenta. Sin embargo el precio de salida por la versión mejor equipada de la M-Byte, —que es capaz de andar de 300 a 400 km entre carga y carga— tendrá un precio de tan sólo 45.000 USD o 139 millones de pesos, —que tampoco es que sea regalado—, pero definitivamente  es toda una ganga por el carro que es.

¿Será este su primer carro eléctrico?

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Felipe Sánchez 

¿Quién es Punto G(eek)?

*Bueno, hablar de mí mismo es bien complejo... Podemos decirlo así: Andrés Felipe Sánchez Cano, el que le configuraba la impresora a toda la familia, graduado de una universidad de ciencia ficción (Singularity U), colecciono tecnología de los ochenta y noventa. Publicista por vocación, entiendo el mundo en unos y ceros.

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