Mientras usted pasa horas haciendo ejercicio y tratando de conseguir la chocolatina en su abdomen, un estudio realizado por la Universidad de Berkeley en California, revela que una de las cosas que lo puede tener gordito y no se ha dado cuenta es oler la comida antes de consumirla. Los investigadores encontraron que el efecto que hay entre el cerebro y el olfato alteran el metabolismo y esto hace que gane el doble de su peso normal. (15 consejos útiles para su próximo asado)

Para hacer esta investigación, los expertos decidieron escoger tres muestras de ratones diferentes. Los primeros con el olfato normal, los segundos lo tenían un poco más desarrollado gracias a una alteración y los últimos contaban con una disminución en este sentido. De esta manera todos consumían la misma cantidad de alimentos, pero solo los dos primeros aumentaron un 16% en comparación a los que tenían deficiencia del olfato que mantenían su peso normal.

Aunque hasta el momento no se puede asegurar nada, no solo se descubrió que oler la comida engorda, sino también que dejar de hacerlo le puede ayudar a bajar de peso, o por lo menos tratar de combatir en pocos años el problema de obesidad que está afectando a los niños. Para el investigador Dillin esto también puede ser una alternativa para no recurrir al bypass gástrico. (Conozca los beneficios de tomar trago en pareja)

Durante mucho tiempo se ha dicho que la comida entra por los ojos y aunque le parezca mentira está comprobado. Lo mismo pasa con el gusto, pero los científicos no entendían porque se había dejado el olfato a un lado, si es uno de los sentidos más importantes del ser humano. Por eso, la investigación mostró que las alteraciones del metabolismo se pueden controlar por medio del olor.

Si antes no le preocupaba pasar por maleducado oliendo la comida, es hora que deje ese vicio. Porque no solo va a ganar unos kilos demás, sino también está poniendo a trabajar su metabolismo solo con oler la comida. (Lo qué NUNCA debe comer en la primera cita)

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