A(casi) todos nos ha pasado: nos emborrachamos hasta la inconsciencia y al día siguiente prometemos dejar el trago. Y unos días después, la historia se repite: otra borrachera, otro guayabo, otra promesa. Pero juramos que lo tenemos controlado, que lo sabemos manejar. Eso pasa, nos decimos. El alcohol es un problema para otros, nunca para nosotros. (Una mañana en la clínica del guayabo)

Además, estamos convencidos –y orgullosos– de que Colombia es, a fin de cuentas, un país de bebedores: el último estudio nacional de consumo de sustancias psicoactivas, realizado en 2013, registró que el 87 % de los colombianos entre 12 y 65 años alguna vez ha tomado trago y que el 36 % lo hace regularmente. Para completar, una encuesta de Fenalco encontró que las ventas de alcohol aumentaron un 11,25 % en el último año; es decir, podemos estar en la quiebra, e igual siempre hay plata para comprar trago.

Pero en el fondo nos preocupa. Hemos visto cómo el alcohol acaba con algún familiar, con algún amigo. Y no queremos darnos cuenta de que no manejamos el trago, sino es el trago el que nos maneja a nosotros. Nos da miedo no poder identificar esa línea delgada entre “el último y ya” y “sírvase otro que el cuerpo aguanta”. Y las cifras respaldan ese miedo: según el mismo estudio del que ya hablamos, la forma de tomar del 31 % de los consumidores de alcohol en Colombia es “riesgosa” o “perjudicial”.

Por eso, es importante hacer un balance de nuestra condición y descubrir algunas señales que pueden indicarnos que algo no anda bien. ¿Cómo? Pensando, por ejemplo, si usa el trago para hacer llevable una ansiedad o un momento de rabia, o si de pronto está bebiendo en horas laborales o mintiéndoles a sus familiares para poder tomar. Mejor dicho, dedíquele diez minutos para responder este cuestionario de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que le ayudará a definir su situación actual con el trago. Al terminar, nos agradecerá. Créanos.

Resultados

De 0 a 7 puntos: no tiene problemas con el alcohol.

De 8 a 15 puntos: su nivel de riesgo es medio. Es decir, al beber usted está en peligro de desarrollar problemas de salud y complicaciones en el trabajo, las relaciones y otros aspectos de su vida en general. Considere bajarle al trago.

De 16 a 19: tiene un riesgo alto de desarrollar complicaciones relacionadas con el alcohol. En este punto puede que, incluso, ya haya creado una dependencia al trago y le cueste bajarle al consumo. Busque asesoría con su médico de cabecera o con un psicólogo.

Más de 20: es muy probable que usted sea dependiente del alcohol. En otras palabras: el consumo ya le está causando problemas. Considere reducir el consumo lo más que pueda. Y pida ayuda profesional ya para determinar el nivel de su dependencia y la forma más segura para retirarse del alcohol.

Otras consideraciones

Más allá de su puntaje, la OMS asegura que si tuvo 1 o más puntos en las preguntas 2 o 3, está bebiendo de manera peligrosa y está en el momento de revisar cómo manejar sus tragos. Y si contestó arriba de 0 en las preguntas 4, 5 y 6, puede estar viviendo el comienzo de una dependencia al trago. Finalmente si tuvo aunque sea un punto entre las preguntas 7 y 10, ya está presentando daños relacionados con el alcohol, y esa es una alerta seria. (Recetas para curar el guayabo)

Aproveche este test para reevaluar su forma de tomar trago y, de ser necesario, empiece a tomar precauciones. Póngase, por ejemplo, un límite de bebidas al mes, deje de aceptar invitaciones que involucren consumo de alcohol –por más difícil que sea– y cuénteles a sus familiares y amigos las ganas que tiene de bajarle al trago. Y si la cosa es más compleja, busque ayuda, así lo haga de una manera silenciosa y lo comparta con pocos. Recuerde: nunca es tarde para pedir ayuda… ni para dejar de beber.

Tenga en cuenta que una “bebida alcohólica” equivale a:

1 lata de cerveza (330 ml) / 1 copa de vino (140 ml)

1 shot de un whisky, ron, aguardiente, vodka, ginebra u otro destilado (40 ml)

PROHÍBESE EL EXPENDIO DE BEBIDAS EMBRIAGANTES A MENORES DE EDAD, EL EXCESO DE ALCOHOL ES PERJUDICIAL PARA LA SALUD.