Gánese a la amiga (para que sea su novia)

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1. Deje claro que son amigos

No trate de ser algo más que un amigo, al menos al comienzo. Si la relación evoluciona a otra cosa, que se dé con el tiempo y no por insistencia. Si se pone de intenso va a empezar a perderla incluso antes de habérsela ganado.

2. Óigala

¿Suena obvio, cierto? Pues no tanto. Las personas hablamos no para oír al otro sino para tener la oportunidad de decir lo que pensamos. Sálgase de la regla y abra los oídos. Si la oye de verdad se enterará de cosas que nunca esperó saber, y menos entender.

3. Preocúpese por ella, pero no se comporte como novio

Búsquela, interésese por sus cosas, pero no se deshaga en atenciones porque, repetimos, no son novios. Y sobre todo, no la cele. Si va a interesarse por los otros hombres de su vida que sea para aconsejarla y no para descalificarlos.

4. Mande pequeñas señales

Gestos inesperados como regalos sencillos o invitaciones a planes siempre funcionan. Si se dosifica en la conquista y lo hace inteligentemente, los resultados serán mejores y más rápidos de lo que espera. Un consejo extra aquí: no pague en efectivo, que los billetes son sucios y hacen bulto. Con una buena tarjeta de crédito que además de ayudarle a conquistarla le haga ganar millas o descuentos, estará haciendo más que bien la tarea.

5. Ojo con la ‘friendzone‘

Pilas, que cuando se vuelve casi un hermano, no hay vuelta atrás. Sea amigo, pero no tanto, déjele en claro que a la larga usted es un hombre y ella, una mujer. Si llega a caer en la friendzone, ni estos ni ningún consejo del mundo podrán salvarlo y habrá perdido todo lo que avanzó en la conquista.

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Gánese a su novia (que antes era la amiga)

1. Es más fácil llegar que mantenerse

Listo, la conquistó. Felicitaciones. Ahora manténgase. No baje la guardia y compórtese como lo hacía antes, incluso mejor. Pilas, que con ellas se gana y se pierde todos los días.

2. Dele su lugar

Así en su vida haya más cosas, ella es lo más importante. No se trata de dejar botado lo que esté haciendo para correr a su lado, pero dele su puesto. ¿Sacrificar una tarde de sábado juntos por ir a jugar un partido de fútbol? Hágalo si es lo que quiere, pero antes piense bien si vale la pena.

3. Intercale planes

Con respecto al punto anterior, la mejor forma de no quemar esos cartuchos es habiéndolos ganado por otro lado. O sea, si la acompañó a comprar ropa o al cumpleaños del hermanito, puede darse el lujo de hacer por su lado el plan que quiera sin miedo a represalias.

4. No la ponga a escoger

Esto no es “tus amigas o yo” ni “tu mamá o yo”. Pero no permita que ocurra igual con usted. No se porte de tal manera que llegue un día a oír la frase: “O la fiesta o yo”. Recuerde que está en una relación, no en una competencia.

5. Piense en ella a la hora del sexo

Recuerde que a las mujeres les gusta el preámbulo y demás detalles. No sea básico ni polvo e? gallo. No espere que ella esté ahí solo para satisfacerlo y, sobre todo, no le pregunte si ya se vino. Más bien, haga las cosas lo mejor posible y procure que se venga. Un buen orgasmo es el cielo para ella, y de paso, para usted. 

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Gánese a su esposa (que antes era su novia)

1. Ayude en vez de ser una carga

Un matrimonio no solo vive de amor, así que ayúdela con el día a día de la casa. Lave ropa y platos, barra y aspire si es necesario. No se trata de volverse su sirviente, sino de colaborar. ¿Llegó cansado del trabajo y le da jartera? A ella también, así que no esquive el bulto.

2. No sea tacaño

Suele pasar que aquel novio que era todo invitaciones y gastos se vuelve un esposo ahorrativo (por no decir tacaño), porque “toca ahorrar”. Si hay que economizar, que obedezca a una necesidad real y no porque ya la casó, entonces ?toca? seguir siendo generoso.

3. No caiga en la rutina

Este es quizá el consejo más difícil de cumplir y al mismo tiempo el que mejor parado lo deja si lo llega a lograr. La monotonía acaba hasta con las mejores relaciones, así que invéntese cosas, arme planes románticos, cenas sorpresa, escapadas de fin de semana. Necesitará tiempo, dinero, mucha imaginación, y no sobra una tarjeta que le sirva para acumular millas en pasajes aéreos. Así, un viaje inesperado a un destino nuevo es capaz de mantener viva cualquier relación, y mejor si le sale gratis.

4. Nunca le diga que está gorda

Practiquemos:

—Mi amor, ¿estoy gorda?

—No.

Y si cree que lo está, no se lo diga. Más bien, con mucho amor y sutileza, sugiérale bajarles a las porciones de comida y hacer planes donde esté involucrado hacer ejercicio.

5. Baje la tapa del inodoro

Suena a tontería, pero guerras mundiales se han evitado por seguir este pequeño consejo. Suba la tapa cuando vaya, limpie después de hacer y luego vuelva a bajarla. Créditos triples asegurados en la relación si hace caso.

Gánese a su suegra (porque siempre va a ser la suegra)

1. Ojo con cómo la llama

De arranque, no le diga suegra, palabra que ha sido estigmatizada por la sociedad. “Suegris” es un poco confianzudo, pero puede funcionar si hay cariño verdadero de por medio. El término “vieja sapa” es inaceptable.

2. Trate bien a la hija

Con tratar a su pareja como a una reina ya tendrá más de la mitad de la labor hecha. No hay nada que haga más feliz a una suegra que ver feliz a su propia hija.

3. No la saque de su vida de pareja

No se trata de invitarla a dormir a la casa, pero inclúyala en ciertos planes. Algún paseo, alguna salida a comer, algún día de compras. Mucho cuidado en este punto, que un gesto de más o de menos puede significar ganarse su odio o su intromisión en la vida de pareja.

4. No le diga que está vieja

Así como a su pareja la destroza oír que está gorda, decirle a su suegra que está vieja es ponerle la lápida de una vez. “Cómo esta de conservada” tampoco es que funcione mucho. En este tema mejor cierre la boca y sígale la corriente en todo para no ir a embarrarla.

5. Dele regalos

Si va a ser generoso con la hija, sea generoso con la madre. Un ejemplo: si les va comprar carteras a ambas, que no sea una original para su pareja y la otra, imitación made in China para la madre. Y la cosa vale más la pena si se hace con un tarjetazo que le signifique acumular descuentos y millas para viajes. Así, quién quita, un día el pasaje de las vacaciones para su suegra no le cuesta un peso. Eso sí, el mejor regalo para una suegra es un nieto. Si le da uno, le garantizamos crédito eterno con ella, y tener a la suegra a favor y no en contra hace toda la diferencia.

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