La tecnología que tiene este parlante es de otro nivel, tanto así que sus creadores tuvieron que inventar un componente para fabricarlo. Se trata del Material-W, hecho con capas de aluminio ultradelgadas, refuerzos de titanio y espacios separadores de 0,3 centímetros. El WAMM (Wilson Audio Modular Monitor) tiene nueve altavoces —siete frontales y dos posteriores— y un complejo sistema de cableado interno. Los altavoces están alineados de tal forma —no se equivoque: la ubicación no es por simple diseño— que reproducen un sonido perfecto. ¿Qué tiene esto de especial? Para no enredarlo con tecnicismos, sepa simplemente que elimina por completo la vibración y, por eso mismo, lo que usted puede llegar a oír es mucho más puro que con otros aparatos. (Yo preparo el plato más caro del mundo)

Si usted tiene billete en serio, ya se metió la mano al bolsillo y compró esta bestia de parlante, del que solo se fabricaron 70 unidades, la idea es que al poner una canción se sienta como si estuviera con el artista. Y el WAMM lo logra: el sonido es tan nítido que hasta la persona con el peor oído musical de la historia alcanza a percibir cada instrumento y cada cantante por separado. (Gianluigi Donnarumma, el arquero más caro del mundo)

El cableado:

Su complejo sistema reduce casi por completo la vibración del sonido.

La infraestructura:

Está hecha con aluminio aeroespacial y es tan elástica que se moldea como plastilina. (El vuelo en primera clase más caro del mundo)

Los altavoces:

La tela que (opcionalmente) los cubre está especialmente diseñada para no alterar la acústica.

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