Mauricio Salazar es el nombre del personaje central de esta historia. Me senté con él para saber cómo podía esta persona –que se veía muy convencional desde mi perspectiva– haber completado una competencia de los más altos niveles de exigencia como lo es Ultraman. 515 kilómetros que comprendían: diez de natación, 420 de bicicleta y 85 de carrera; todo eso lo hizo este manizalita –que no es Ultraman, sino un verdadero hombre de acero– en solo 28 horas, con diez minutos y 50 segundos. (¿Cuál es el mejor ejercicio para bajar la barriga?)

Mauricio estuvo en Ultraman Florida (EE.UU.) 2017, entre el 17 y 20 de febrero, una impresionante competencia que completó –todavía no sé cómo y quiero recalcar porque ante los ojos de alguien que no hace ejercicio, esto parece una hazaña– en 28 horas, 10 minutos y 50 segundos. Y es que, según lo que me contó este empresario de Manizales, decidió comenzar a hacer deporte de alta intensidad porque “estaba cansado de la rutina” y “necesitaba un respiro” de su vida convencional. Tres años después, estaba cruzando la línea de meta de una de las competencias más duras del planeta.

Sin embargo, todo lo que ha pasado en la vida deportiva de Salazar no llegó como por arte de magia. Él cuenta que para compensar el entrenamiento que durante más de 30 años no tuvo, su entrenador, Will Vargas, le diseñó un plan que bautizaron como “fuerza bruta” y que consistía en semanas de entrenamiento pesado, haciendo ejercicio entre 30 y 40 horas semanales; lo que para muchos de nuestros oídos suena como una locura –y estoy seguro que para ellos en principio también–, se convirtió en la fórmula ganadora que llevó a Mauricio de cero, a competir en su primer Ironman, una competencia exigente, pero no del nivel de Ultraman.

“Poner una parte de la vida en el congelador y vivir este capítulo”, así describe Mauricio esta experiencia, que le ha dejado muchas cosas más que la satisfacción personal.

Nunca había tenido un nivel de exposición tan alto. Dijo, y continuó: pero eso también se convierte en una responsabilidad porque, así como hay mucha gente que te anima a seguir adelante, hay personas que se identifica con tu proceso y, de alguna manera, tienes la obligación de motivarlos a través del ejemplo. (Razones para empezar a hacer deporte ¡ya!)

Mientras Mauricio, que estaba sentado en frente mío, me contaba sus experiencias, tuve tiempo de analizarlo. Creo que lo hacía porque en el exterior parecía una persona normal, vestido con ropa descomplicada, con una sonrisa siempre en la cara. Pero en mi mente solo podía pensar, este tipo hizo en tres pruebas 515 kilómetros de resistencia, y no puedo creer que lo tenga en frente. Yo probablemente estaría en un hospital, luego de correr diez kilómetros.

“Imagínese que le dan un pase VIP al infierno y usted va allá por 3 días a ver qué pasa” Me dijo, en una analogía que no entendí al principio. Bueno, eso es como si estuviera 3 días en una montaña rusa, uno pasa por varios estados mentales: a veces hay euforia, a veces hay tristeza y a veces hay desesperación. Me explicó.

Según lo que me contó –y le creo completamente–, cada prueba tiene sus dificultades físicas y mentales. Por ejemplo, mientras estaba en la parte de la natación, donde hay solo cinco boyas (una cada dos kilómetros) en las cuales se puede parar para tomar aire, él se imaginaba que iba nadando con un “amigo imaginario”: “en un trayecto me imaginaba a mi abuela y hablaba con ella, en otro a mi hermano y le contaba chistes, y así”. Pero, en otro ejemplo, me contó que debido a una condición que tiene –y que ningún médico ha dado con el porqué– sus pies le arden luego de correr por un buen tiempo, cosa que hizo más dura la etapa de atletismo.

Ya había corrido por varios kilómetros y el dolor se hizo tan impresionante que empecé a llorar mientras corría, hasta que en un punto vi la camioneta donde estaba mi novia Verónica y mi amigo Octavio: me les acerqué hecho un mar de lágrimas y ellos empezaron a llorar conmigo. ¡Eso parecía que se hubiera muerto alguien! Pero ahí, enseguida llegó mi entrenador y me obligó a seguir, me sequé las lágrimas y seguí.

También me contó que durante la parte en la que le tocaba correr, su entrenador iba corriendo al lado de él (en total Will, que no era una persona de competencias, hizo 54 de los 85 kilómetros que había que recorrer), y no se veía a nadie ni delante ni atrás de ellos; de repente escuchó que Will empezó a cantar Rancheras y le preguntó qué hacía, a lo que él respondió “bueno y qué más voy a hacer, toca cantar”. Y así durante varios kilómetros se fueron cantando, lo cual debió ser una de las escenas más extrañas de toda la competencia.

Ultraman es una triatlón en la que convergen muchas nacionalidades, edades y posiciones sociales. Mauricio cuenta que durante la etapa de bicicleta estuvo siempre acompañado de otra competidora, una señora de 56 años, que pedaleaba igual o mejor que él. Decía que le parecía impresionante que una persona que casi le sacaba 20 años, tuviera esa fuerza para asumir las pruebas de la competencia. Además, a Salazar le impresionó ver que había personas con bicicletas de 20 mil dólares y otros con unas de mil; gente que había estado en muchas competencias, y otros que eran aficionados como él; mujeres y hombres, compitiendo como pares. ( Las peores cosas que se suelen hacer después del ejercicio)

Los papás de Mauricio llegaron a Orlando (Florida) el día anterior a la competencia para darle ánimo. Y es que él me contaba que la satisfacción más grande era ver a sus seres queridos al otro lado de la línea de meta, esperando su llegada. Al final llegó de 18, un resultado importante si se tiene en cuenta de que no es una persona que lleva mucho tiempo en el deporte y que había al menos 15 personas profesionales, entre los 45 competidores.

Ya superado esa gran prueba en su vida, se montó en el avión rumbo a Colombia, mientras en su cabeza hacía un símil entre lo que había logrado en el deporte y su vida cotidiana: “si puedo hacer esto, puedo hacer cualquier cosa que me proponga en la vida”.

A sus 36 años, Mauricio Salazar volvió a nacer. Hoy es uno de los dos colombianos que han terminado satisfactoriamente una prueba de Ultraman. Me dijo que ahora está pensando en conseguir buenos patrocinadores para asistir, entre otros, al campeonato mundial de esta competencia, en Hawaii. Y que sigue adolorido, aunque no tuvo ninguna lesión. Sin embargo, no hay dolor que opaque el hecho de ser un Ultraman.

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