Ante la inclemente alza del vino que el gobierno implantó con su ‘popular’ reforma tributaria, SoHo me puso a la tarea de probar los vinos de los supermercados de moda por sus precios bajos: D1, Justo & Bueno y Ara. Las botellas escogidas oscilan entre los 9990 y los 15.700 pesos, y aunque existen vinos aún más baratos, considero que esta es la frontera antes de caer al Sisbén vínico. (10 consejos para los amantes del vino)

Debo aclarar que fue una cata a ciegas y que nunca supe lo que estaba probando hasta el final, por lo que no existe un sesgo comercial ni una preferencia personal.

A pesar de que ningún vino presentó defectos, algunos atacaron sin piedad mis papilas gustativas y otros se acercaron a eso que algunos llaman “vinos potables”. Se entiende que son productos masivos, hechos en cantidades industriales y ‘arreglados’ por la ciencia con la misma tecnología que ha permitido mejorar los vinos malos y empeorar los vinos buenos.

Muestra número 1

Nombre: Quinta Las Cabras / Año: 2015 /

País: Chile/ Cepa: Carmenere / Supermercado: D1 /

Precio: $15.700

Color: púrpura oscuro, con piernas más cortas que las de Edward Niño.

Nariz: frambuesas muy pero muy maduras, con un toque de pimentón y un asalto alcohólico descarado.

Boca: corto e insulso, como la propuesta política de Roy, aunque debo admitir que su recuerdo es mejor que el de las campañas del Centro Democrático.

Conclusión: potable y amable, como para un desenguayabe en Chopinar.

Puntaje: 1

Muestra número 2

Nombre: Tamara / Año: 2015 / País: Portugal /

Cepa: Mezcla / Supermercado: Ara / Precio: $14.350

Color: rojo intenso, pero sin futuro, como la campaña de Galán (cualquiera de los tres).

Nariz: fresas y cerezas. Amable aunque poco atractivo, como Clarita López.

Boca: taninos de hierro que adormecen más que media hora de charla con Ariel Armel. Tiene la misma elegancia que inspira don Jorge Barón con su impoluto traje blanco y sus zapatos ídem.

Conclusión: admito que fue el menos malo de los seis vinos catados y que si me lo sirven en el club Los Pisingos de Yacopí, me lo tomo feliz. (A qué saben... Cinco vinos de caja)

Puntaje: 3/4

Muestra número 3

Nombre: Chilensis / Año: 2016 / País: Chile /

Cepa: Merlot / Supermercado: Justo & Bueno /

Precio: $13.600

Color: es de un violeta más intenso que call center de Bancamía.

Nariz: más corto que partido de James en el Real, aunque un poquito más alegre.

Boca: inquietante y terrible, como el retorno de Piedad. Y también como Piedad, desafiante pero insulso.

Conclusión: en algún algodonal cesarense se podría usar como antídoto para la picadura de bestia ponzoñosa.

Puntaje: 1

Muestra número 4

Nombre: Talacasto / Año: 2016 / País: Argentina /

Cepa: Mezcla / Supermercado: Ara / Precio: $9990

Color: rojo apagado, como la campaña liberal de Cristo a la presidencia.

Nariz: más pobre y grosero que una intervención de Diosdado, y deja un peor recuerdo que él. Es triste, similar a periódico cerrado por la dictadura.

Boca: se acerca a ese sublime líquido al que llamamos vinagre, aunque no me atrevería a insultar a los productores de vinagre de esta manera.

Conclusión: es el más maluquito de todos; ideal para hacer vino caliente en las reuniones del concejal Morris. (El precio es correcto en vinos)

Puntaje: 1

Muestra número 5

Nombre: Chilensis / Año: 2016 / País: Chile /

Cepa: Cabernet Sauvignon / Supermercado:

Justo & Bueno / Precio: $13.600

Color: profundo, como el desfalco de Reficar; con tonos rojos, azules y de otros partidos.

Nariz: tiene un leve olor a azufre, como el que percibía y tal vez percibe en la actualidad el Comandante. Menos elegante que una pinta del gobernador de Antioquia.

Boca: más sucio que canción de Maluma, y con la misma densidad intelectual de nuestro Borges criollo.

Conclusión: aguanta, pero bien frío, en un parador de Chigorodó después de las 6:00 p.m.

Puntaje: 2

Muestra número 6

Nombre: Quinta Las Cabras / Año: 2015 / País: Chile / Cepa: Cabernet Sauvignon / Supermercado: D1 /

Precio: $11.950

Color: oscuro e indefinido, como la campaña de Cambio Radical.

Nariz: moras, y con algo en metálico, como le gusta al exviceministro García Morales.

Boca: más alcohólico que celador de cervecería, aunque el final deja una luz de esperanza.

Conclusión: no es una elegía al dios Baco, pero en una tamalería de Melgar se dejaría beber. (¿A qué sabe... El tamal con vino?)

Puntaje: 3

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