Aunque existen mujeres que son como un libro abierto, hay otras que son tan complejas como jugar con un cubo de Rubik. Estudios recientes realizados en Europa han demostrado que los hombres piensan netamente en sexo cuando besan a una mujer mientras que ellas sacan a flote sus sentimientos. Las encuestas realizadas por expertos e investigadores revelaron algo que para cualquier persona con dos dedos de frente es obvio aquí, en Escocia, España, Estados Unidos, China y en el resto del globo terráqueo. Es sabido desde el homo sapiens que aunque somos seres sexuados los hombres tienden más a este tipo de práctica ya que en sus huevos está nadando, en un líquido viscoso, la responsabilidad de poblar este planeta.

No olvide que hay que besar mucho sapo antes de dar con el príncipe azul y traduciéndolo al género masculino hay que besar mucha rana antes de encontrar una mujer medianamente cuerda que no le quiera echar el lazo al cuello con el primer beso.

Si después de un par de salidas se "dan las cosas", como dirían los técnicos de fútbol, el beso es un paso inevitable. La cuestión es que de entrada a nosotras se nos vienen a la cabeza cosas muy diferentes a los pensamientos masculinos, por ejemplo:

• Estará pensando que si me beso con él me voy acostar hoy, pero no está ni tibio (cosa que en el 70% de los casos ocurre, porque no somos de palo).

• Es inteligente, es lindo, besa bien, es caballero, ¡este es!

• ¿Le gustarán los perros y los niños? Quiero un Golden Retriever o en últimas un labrador, pero dorado.

• ¿Mañana me llamará para ir a desayunar, almorzar, comer? (Todo lo que implique más conversación y poca acción salival).

• Ahora va a pensar que soy fácil y no me va a querer para nada más. Al próximo, antes de un mes, ni un beso.

• ¿Cómo sería un bebé de los dos? Divino si le saca los ojos y los dientes a él, pero que por favor tenga mi cola. Si es niño no importa mucho, pero si es niña va estar jodida la pobre.

• ¿Será celoso?

• Tengo que conocer a los amigos porque dime con quién andas y te diré quién eres.

• ¿Hace cuánto habrá terminado con la ex?

• ¿Será que sí terminó con ella o me estará echando el cuento para enredarme?

-¿Le gustará la idea de casarse, o es de los que se van a vivir con uno?

• Tengo que presentárselo a mi mamá, ¡ojalá este si le caiga bien!

• ¿Será que le gusta como beso?

• Y después de esto, ¿qué venimos siendo?

• ¿Estaré moviendo bien la lengua? Me hubiera esperado dos saliditas más.

• Que no se note que me encanta, hay que dejarlo con la duda para que vuelva a buscarme.

• Baila bien, besa bien, entonces debe ser un polvo increíble.

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