A vecesmatar hace bien, te libera, te saca lo peor que tienes dentro y te dejatranquilo, eyaculado, en reposo, bien.
Todo güey tiene su límite y todos sabemos qué se necesita para que uno estalle.A veces es una mirada, un comentario, una leve sonrisa. A veces es el vientoseco del desierto que te hiere la piel. A veces es un puto pensamiento que unocree que alguien pensó acerca de ti.
Uno es capaz de estallar y estalla.
Estallé.
Me escindí (gran palabra) y quizás salió mi verdadero yo al caluroso y secopatio del puto high school en fucking Arizona.
América, estas cosas solo suceden acá.
Por cierto que yo no partí.
Aproveché el momento, la confusión, el caos.
Right time, right place.
Sé que fui captado por una cámara por ahí y que verán que no fue en defensapropia, pero diré que el trauma me descontroló.
Le di un fin —un orden— a lo que ya se estaba descontrolando. El tarado deJustin —sí, Justin— me sorprendió. Jamás pensé que sería él con su actitudsurfista/skater de los suburbios, su devoción a Jackass y Green Day el que semandaría un Columbine/Elephant que destrozaría todo el frágil tejido de lacomunidad escolar y disfuncional de las afueras de Phoenix.
Profesor, me dijo, usted no entiende lo que se siente ser yo.
Justin hablaba como un mormón recién arribado en América Latina y todos sustrabajos eran acerca de bandas metaleras argentinas. Era uno de mis mejoresalumnos de español. Aprendía follándose a las chicas latinas ilegales, que loadoraban por parecer y sonar como gringo.
I don’t give a fuck, le respondí.
Lo miré, me miró, olí su sudor y su adrenalina por debajo de su Axe y antes queme disparara, le bateé sus bolas. Botó su pistola y justo la agarré.
Abre la boca, le dije en castellano. Igual pensabas matarte, ¿no?
Es lo que corresponde, me dijo antes de agregar:
Me arrepentí. Lo siento.
¿Lo sientes?
Lo siento, sí. Fue un error.
Yo te mato para que parezca que te mataste, Justin, ¿te parece?
Entonces el imbécil, el adolescente que siempre fue, se puso a llorar conterror y se meó sus shorts e hizo un gesto como de súplica.
No quiero morir. No soy siquiera legal.
Mataste a más de una docena de tus compañeros.
Me borraron de sus facebooks.
¿Esa es una razón?
¿Usted no es un adolescente?
Por suerte.
Usted no sabe lo que es ser minoría. Ser uno de los pocos anglos, sentir que tequitan lo tuyo. No quiero morir, señor. Preso uno sigue vivo. Diré que fui maldiagnosticado. Que no me dieron las drogas necesarias para calmar mi angustia.
Apreté el gatillo y pensé: Justin iba a morir igual. Siempre se suicidan ydejan un video en YouTube y una carta en un blog y twitean su despedida:payback time! o that’s all folks!
Le volé los sesos a Justin.
Parte de ellos salpicaron mi cara.
Dejé el arma en su mano una vez que cayó al suelo.
Luego me alejé y tomé esta foto. Dios, lo que puede hacer un iPhone G3. Ojalátuviera más amigos en Facebook a los que se la podría enviar.
Suenan las sirenas.
Mis 15 minutos se están acercando.
Ya sabrán más de mí. Seré un ser wikipediable. Habrá la pena haber inmigrado,después de todo.

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