La historia oficial de su muerte dice que Adolf Hitler se suicidó con un disparo en la cabeza en el bunker ubicado debajo de la Cancillería de Berlín, el 30 de abril de 1945, cuando la guerra ya estaba perdida y el ejército ruso lo tenía acorralado. De esta manera lo registraron los principales diarios del mundo en aquella época. Y así quedó también en los libros de historia, como el del reconocido historiador británico Hugh Trevor-Roper, quien escribió en 1947 “Los últimos días de Hitler”(10 cosas que seguro no sabía sobre Hitler)

Cuarenta y siete años más tarde, en 1992, el Comité para la Seguridad del Estado Soviético (KGB, por sus siglas en ruso) y el Servicio de Seguridad Nacional de Rusia (FSB) publicaron los registros y confirmaron la versión de su muerte. Sin embargo, el periodista argentino Abel Basti*, quien ha recopilado por más de 20 años testimonios y documentos inéditos de la CIA que dan cuenta de la presencia de nazis en América, asegura que esta versión es una farsa y que Hitler escapó a Argentina semanas después de finalizada la Segunda Guerra Mundial y que, tiempo después, fue allí donde murió.

Según Basti, esto fue posible gracias a un acuerdo que hicieron los nazis con los Estados Unidos a cambio de transferirles a los norteamericanos divisas, tecnología, desarrollos industriales, científicos y militares, incluyendo la red de espías alemanes en Europa oriental.

“Los nazis tendrían impunidad por crímenes de guerra cometidos y además trabajo, ya que serían ‘reciclados‘ en América para luchar contra el comunismo. De este modo, el capital material y humano del Tercer Reich no quedaría en manos soviéticas. Esta cuestión sería notoria luego, cuando nazis y norteamericanos juntos combatieron el comunismo durante la guerra fría”, le aseguró Basti a SoHo. 

Lo paradójico es que el Mosad, la agencia de Inteligencia de Israel, logró cazar en América Latina y llevar a juicio a cientos de nazis, pero nunca tuvo conocimiento del paradero de su máximo jefe. Para Basti, todos los servicios secretos del mundo supieron, y saben, que Hitler escapó, incluido el Mosad, pero las razones por las cuales no quisieron capturar al líder nazi, según él, hay que buscarlas en una trama de complicidades e intereses propios de la cúpula de poder.

Hitler en Colombia

Los documentos de inteligencia y las investigaciones del periodista argentino apuntan también a que Hitler, antes de llegar a Argentina, visitó varios países de Suramérica con identidades falsas. Uno de esos países fue, justamente, Colombia: “La organización nazi invirtió capitales en la región, incluido Colombia, en distintos emprendimientos y empresas. Este es uno de los aspectos menos conocidos, pero que explica la presencia de Hitler en esas naciones donde el capital y los recursos humanos alemanes fueron notorios.”

Según esta información, el führer habría estado en Tunja (Boyacá) durante varios meses de 1954, con el nombre de Adolf Schrittelmayor, y sostuvo varias reuniones con Phillip Citroen, un exhombre de la SS (una fuerza paramilitar del Partido Nacionalsocialista durante la Alemania nazi) que en ese momento trabajaba allí para una compañía de ferrocarriles.

“El jefe del Departamento de Inteligencia y Contrainteligencia del Ejército de Colombia, el coronel Carlos Augusto Estupiñan Aponte, me respondió sobre la visita de Hitler a esta ciudad que ‘no hay información respecto de su solicitud, toda vez que para la época regían normas archivistas especiales y de las cuales no se tiene noticia en cuando a los procedimientos que se aplicaron por parte del Ejército Nacional’. Esto quiere decir que los militares no pueden encontrar documentos sobre la presencia de Hitler, porque no saben cómo buscarlos en los archivos, una explicación que genera dudas”. (¿Era Hitler un adicto a las drogas?)

Un espía de la CIA tuvo conocimiento del encuentro de Hitler y Citroen un año después, cuando un informante le aseguró que Citroen sostuvo varias reuniones con el líder del nacionalsocialismo en la capital del departamento de Boyacá, en un lugar llamado “Residencias Coloniales”.

El informante de la CIA, que al parecer también era nazi, tuvo acceso a una fotografía que fue tomada durante una de esas reuniones, y se la compartió a la agencia de inteligencia norteamericana. En la imagen, Citroen y Hitler están sentados, serios, y ambos con saco y corbata.

Otro detalle que se conoce de su estadía, fue un almuerzo a modo de homenaje en Paipa, también en Boyacá, donde Hitler concurría para bañarse en los reconocidos termales de la región. De dicho homenaje, según los documentos, habrían participado personalidades civiles y militares del conservatismo colombiano.

Su vida en Sopó y el submarino nazi

Existe una versión que asegura que Hitler vivió un tiempo en una finca rodeada de grandes muros y entre las montañas, ubicada en Sopó (Cundinamarca), por la misma fecha en que visitó la compañía Alpina, fundada por dos suizos en este municipio.

Sin embargo, esta versión aún no está confirmada y Basti dice que continúa en la búsqueda de testigos que puedan corroborar esta historia. De hecho, hay un grupo de colombianos que lo ayudan con el aporte de datos e informaciones significativas que puedan desentrañar esta historia.

Otra historia relacionada con el posible desembarcó de nazis en Colombia tiene que ver con el hallazgo en La Guajira de un submarino. Un general retirado de Fuerza Aérea Colombiana le aseguró a Basti haber sobrevolado en varias oportunidades el casco de un submarino nazi en los años sesenta, que parecía haber sido hundido a propósito para no dejar rastro. (Fotos invaluables de la historia)

Nota: Quienes quieran sumarse a la investigación de Abel Basti sobre la presencia de Hitler en Colombia pueden tomar contacto con él enviando un e-mail a la dirección abelbasti@gmail.com.

*Abel Basti es periodista de la Escuela Superior de Periodismo, en Buenos Aires, y se ha desempeñado como cronista en el diario El Clarín y como corresponsal de los diarios Ámbito Financiero y la Mañana del Sur. Basti se ha dedicado por más de 20 años a reconstruir la historia de los nazis que llegaron a Argentina después de la Segunda Guerra Mundial. A partir de sus investigaciones, ha publicado varios libros y ensayos sobre este tema. Actualmente es director del Periódico del Sur.

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