Con tono de angustia y rabia, y la respiración agitada por la impotencia de sentir que le están cobrando injustamente una cuenta de celular que pasaba de los dos millones de pesos, y que además le tocaría pagar sí o sí, así se sentía esta víctima de una pega telefónica.

Martín de Francisco, el hombre de La Tele, había sido el líder de la mofa, como él mismo lo diría, el que se burlaba sin miedo de cualquiera, el que con su humor inteligente, ácido, y con su acento caleño dejaba en ridículo al que diera papaya; y al que no, también. En La Mega, en el programa de la mañana, venía tomando fuerza hacerles pegas a famosos como Sofía Vergara, Amparo Grisales, Rafael Novoa, Jorge Cárdenas, entre otros, pero hacerle una pega a Martín de Francisco era una misión de inteligencia militar, tocaba planearla muy bien y no dejar un detalle suelto para que la víctima mordiera el anzuelo. Meses atrás, ya habíamos detectado que Martín se ponía mal frente a una situación inesperada, al punto de bloquearse y tartamudear.

Cuando él trabajaba en Radioactiva en las mañanas, hacía en vivo un recorrido por otras emisoras, claro, para burlarse; pero a mí ya me lo habían advertido. Por eso, el día que pasaron a sintonizar La Mega, yo estaba listo para hablar de un chisme de Geraldine Zivic (novia de Martín en ese momento), y justo cuando sintonizó nuestra emisora empezamos a hablar de la actriz, y la reacción suya fue inesperada para todos nosotros, incluso para su compañero Santiago Moure. De Francisco empezó a pedir silencio y perdió el control del programa nerviosamente, y en ese momento le encontramos su talón de Aquiles.

Así nació la famosa pega que le hicimos. Por esos días, la clonación de líneas celulares era común y esa fue la excusa para llamarlo. Teníamos a la operadora de la compañía celular, al gerente jurídico (actores de El Mañanero) e incluso la musiquita que ponen cuando lo dejan a uno en espera. Tan pronto contestó, y al decirle que era del operador celular, mordió instantáneamente. La operadora le informó que tenía una llamada de ocho horas y una cuenta que superaba los dos millones de pesos. Esto lo puso muy nervioso, pero lo que lo alteró definitivamente fue cuando el gerente jurídico pasó al teléfono y le dijo que en las próximas horas debía pagar esa suma como fuera, a menos que quisiera llevar el tema con abogados, y que además se había realizado un análisis de la línea celular y no había sido clonada, por lo tanto, él era el responsable de haber hecho esa laaaarga llamada a un fijo en Cali. “Yo no hice esa llamada, lo juro que yo no hice esa llamada, no tengo la caña para sostener ocho horas en el teléfono”, aseguraba Martín, con angustia y rabia, una y otra vez. Cuando le dijimos que era La Mega, solo se oyó un respiro fuerte y la colgada del teléfono.

Habíamos atrapado el pez gordo, era como ganarle 5 a 0 a Argentina, era haberle mamado gallo al rey de la burla.

Por Martín siempre sentí respeto y admiración. Un hombre con un sentido del humor auténtico, inteligente y muy fino. Hemos trabajado juntos y planeado proyectos juntos, pero no recuerdo haber hablado nunca de la broma telefónica que le hicimos.

Martín es un gran tipo, bueno, sensible a la música y muy inocente, tanto que le pudimos decir: “La pega te Mega al cielo”.

PROHÍBESE EL EXPENDIO DE BEBIDAS EMBRIAGANTES A MENORES DE EDAD, EL EXCESO DE ALCOHOL ES PERJUDICIAL PARA LA SALUD.

¿Tienes algo que decir? Comenta

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.