ME ACUERDO de aquel 2 de noviembre de 1990 cuando se perdió mi perro Gaspar en la carretera Bogotá-Girardot.

ME ACUERDO de que entré en trance y me convertí en perro para buscarlo y encontrarlo.

ME ACUERDO de que el niñito que lo tenía me dijo cuando encontré a Gaspar: "¿Por qué llora, señor? Yo salvé al perrito".

ME ACUERDO de que Fulanita Borda me apercolló en la penumbra del matinal del teatro Faenza y me aplicó un beso en la boca. La película era de Harold Lloyd. Ella tenía 8 años y yo 10.

ME ACUERDO de cómo era de dulce el dulce de mamey que preparaba mi hermana María.

ME ACUERDO de cuando vi a Gloria por primera vez desfilando como tambor mayor de la Banda de Guerra del Liceo Nacional.

ME ACUERDO de cuando mi hermana Olga me dijo, el 14 de junio de 1947, minutos antes de entrar en la iglesia de San Diego para casarme: "Se te olvidó traer el ramo de la novia".

ME ACUERDO de que me subí a un magnolio del parque de San Diego. Me acuerdo de que manché mi vestido gris.

ME ACUERDO de cuando mi hijo Rodrigo descendió del avión con el pelo hasta la cintura, acompañado por un churrito que había traído de la Universidad de Texas.

ME ACUERDO de cuando mi hija Pilar se rompió un diente en una reja de la Quinta de Santa Ana.

ME ACUERDO de cuando en la última sesión solemne del bachillerato hubo un silencio de leones y yo exclamé, en la última fila: "Henos aquí reunidos…". Diez segundos después, el rector del colegio, el hermano Genebaud, que no me había oído, dijo solemnemente: "Henos aquí reunidos…". Las carcajadas de mis compañeros todavía resuenan en mi memoria.

ME ACUERDO del tranvía que bajaba estruendosamente de Fenicia, calle 22 abajo, hasta llegar a la carrera Séptima.

ME ACUERDO de que cuando se quedaba abierta la puerta de nuestra casa (calle 22 n.º 9-5) salían a la calle los perros que teníamos, ladrando como locos: los pastores alemanes Carol y Orloff, el japonés Min-Toy y la perrita Farina.

ME ACUERDO de que en la casa de la calle 22 teníamos tres patios y pesebrera.

ME ACUERDO de cuando Penacho Lírico (el reverendo hermano Alberto) le dijo a Juan Ucrós: "Ay, tan lindo el niño". Y Ucrós le contestó: "Y eso que no me ha visto en peloto, su reverencia".

ME ACUERDO de la cara de sorpresa de mi hermano Juan B. cuando lo dejaban castigado hasta las siete de la noche en el salón de clases. Él no había hecho nada, pero los curas lo castigaban porque yo tenía que acompañarlo y entonces aprovechaban para manosearme. Curas pervertidos y cochinotes. ¡Qué tal que me hubiera gustado!

ME ACUERDO de que las otras piernas apetecidas por los hermanos cristianos eran las de Indalecio Liévano Aguirre y Clarence Müller.

ME ACUERDO de cuando el juez del partido dijo "Set ball match" en la final del campeonato de tenis de 1934 que le gané a Daniel Suárez Hoyos.

ME ACUERDO del mezzanine de Rita Hayworth cuando la conocí en Nueva York en 1941.

ME ACUERDO también de una hebrita de color lila que se desprendía de su corpiño.

ME ACUERDO de los caimanes asoleándose en las playas del río Magdalena cuando viajé a tomar el Buque de Mar en Barranquilla.

ME ACUERDO del vestido verde y blanco de la condesa Toptani en la fiesta que se organizó en el buque Santa Lucía el 22 de febrero de 1941, en el cumpleaños de Washington.

ME ACUERDO de la última foto que me tomaron los amigos que salieron a despedirme en mi viaje a Nueva York, y del letrero que decía: "Este coche va a Salgar".

ME ACUERDO de Serafina Obregón con la cabellera al viento mientras esperábamos para subir la escalerilla en el puerto de Barranquilla.

ME ACUERDO del susto que me metí cuando me sirvieron una papa envuelta en papel plateado, cosa que no había visto nunca.

ME ACUERDO del caballo Nasariche esperándonos a mi hermano Alberto y a mí para llevarnos al ordeño en la finca La Fragua, a las cuatro y media de la mañana. Y me acuerdo también de los cascos de Nasariche resonando en el pavimento de las calles solitarias.

ME ACUERDO de cuando se apagó la luz en el estreno de Citizen Kane, de Orson Welles, a donde me había llevado Eduardo Gamba Escallón.

ME ACUERDO de la luz cegadora de Broadway cuando salimos del teatro con la apetitosa mesera griega Rose Evangelydes.

ME ACUERDO de que fui al bar de Jack Dempsey en Times Square.

ME ACUERDO con dolor del churro que conocí esa noche mientras tomábamos un manhattan: nos citamos para el próximo Tuesday, allí mismo.

ME ACUERDO de que mi inglés era enteco y aparecí en Thursday. Nunca la volví a ver, pero el barman me dijo que me había esperado el Tuesday.

ME ACUERDO de la dirección del apartamento donde vivíamos en Nueva York: 255 Riverside Drive.

Y ME ACUERDO también, cosa absurda, del teléfono de ese apartamento: Academy 4 3524

ME ACUERDO también de todos los teléfonos que teníamos en Bogotá antes de que viajara a los Estados Unidos. La oficina de mi papá, 3164. De mi casa, 1623. El del apartamento de mi hermano Alberto en la calle 22: 5115.

ME ACUERDO de cuando mi hermano Juan B. rompió el voto que le ofrecían los partidos de Gaitán en el atrio de San Francisco.

ME ACUERDO de cuando Jorge Eliécer Gaitán se acercaba a la mesa del restaurante Palace, donde estábamos Gloria y yo. Y, ¡ay!, me acuerdo de cuando vi pasar el cadáver de Roa Sierra despedazado a patadas el 9 de abril.

ME ACUERDO de que el maestro León de Greiff llegaba exactamente a las 8:00 de la mañana con un tufo imponente a su oficina de la avenida Jiménez, donde yo era jefe de la sección de Becas Extranjeras.

ME ACUERDO de la pitillera de Emilia Pardo Umaña en el café Automático.

ME ACUERDO de la voz de la señorita que preguntaba cuando uno descolgaba el teléfono: ¿número, número? Y recuerdo que por eso llamaban ‘número‘ a las señoritas que trabajaban en la empresa de teléfonos y que aceptaban cita con los suscriptores. Me acuerdo de que la gente decía: "Fulano tiene un numerito".

ME ACUERDO de cuando a Emilse, la mesera del café Automático, le protestamos por el valor de la cuenta, nos contestó: "El hachas pidió Pielroja".

ME ACUERDO de que Borges me dijo: "Álvaro, no olvide que yo aparte de ser ciego soy amnésico" cuando entrábamos al salón de grabaciones de almacenes Daro en la calle 23 con carrera Séptima.

ME ACUERDO de cuando Borges dijo en la inauguración de los nuevos trasmisores de la HJCK: "Qué tarde tan linda está haciendo".

ME ACUERDO de cuando Mutis me dijo: "Tocayo, te traigo un regalo". Le miré las manos buscando un libro o un disco, pero estaban vacías. Mutis agregó: "Tocayo, el regalo es para oír, ven conmigo". Pasamos al control y a una orden de Mutis estalló su voz: "Esta es la emisora HJCK - El mundo en Bogotá, una emisora para la inmensa minoría".

ME ACUERDO de que esa identificación fue el regalo que estamos trasmitiendo desde aquel día, cada 60 minutos.

ME ACUERDO de que le dije a García Márquez en la habitación de su hotel de Estocolmo cuando salía a recibir el Premio Nobel: "Estás en calzoncillos, ¿no te has arreglado todavía?". Y él me contesto: "Quiero tomarme un retrato contigo. Yo de calzoncillos y tú de frac".

ME ACUERDO de cuando llegué a mi apartamento de la Rue du Temple en París, donde me esperaba Gloria. Antes de subir al edificio entré a una pequeña floristería a comprarle flores. Me acuerdo de que eran lirios morados.

ME ACUERDO de cuando Jorge Rojas dijo para presentar las colecciones HJCK: "No en mármol, ni en bronce, ni en cualquier otra materia fría ha querido la HJCK perpetuar su homenaje de escritores a la patria en conmemoración de los 150 años de la independencia…".

ME ACUERDO de cuando Jorge Rojas me leyó el soneto que le había escrito a Gloria antes de que llegara la televisión a Colombia: "Oh Gloria inmarcesible, deseada/ por la televisión y por los sueños/ para que al fin los aires queden dueños/ a la vez de tu voz y tu mirada".

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