Estamos todos hartos, señor procurador:

Millones de colombianos estamos haciendo fuerza para que usted, señor procurador, abandone lo antes posible el cargo, que ostenta ilegalmente en su segundo periodo. No fue el Marco para la Paz lo que nos metieron con vaselina, sino sus dos periodos al frente de un ente de control vital para la defensa de los derechos de los colombianos, ¿O si no cómo se explica que hayamos “sobrevivido” a SIETE años de atropellos a los derechos y libertades de un sinnúmero de personas y grupos sociales? Un Procurador que se ha dedicado no solo a vulnerar derechos personales y colectivos, sino a bombardear jurídica y mediáticamente a la paz mientras desde su escritorio hace campaña electoral con miras a las presidenciales del 2018. (Lea también: ¡A despertar, congresistas! 28 millones de sueldo lo vale)

Parece que es el que se la ha estado fumando verde durante todo este tiempo es usted, aunque pensándolo mejor, si se la hubiera estado fumando verde tanta mezquindad y tanta triquiñuela ni se le hubiera pasado por la cabeza, seguramente menos tiempo habría tenido para camandulear y evangelizar desde su cargo, para atentar contra las mujeres.

Por ejemplo, oponiéndose a la interrupción del embarazo en los casos que la Corte Constitucional lo permite; contra la comunidad LGBTI y el matrimonio igualitario enviando una circular a los notarios y funcionarios públicos y solicitando a los magistrados declararse inhibidos ante demandas; en el mismo sentido oponiéndose a la adopción igualitaria pues para usted y su credo religioso: “tienen una influencia decisiva en la formación de los niños, quienes necesitan para su adecuado desarrollo, de un padre varón y una madre mujer”.

Asimismo, se opone a la dosis personal y a la eutanasia pues dice ser un defensor férreo de la vida, pero pongámonos de acuerdo, señor Procurador, uno no puede defender la vida y luego salir a aplaudir, bebiendo manzanilla, a un torero que se pasea por una plaza con el rabo y las orejas de un toro en señal de triunfo. Un espectáculo decadente y violento para este momento histórico que vivimos, es considerado por usted un “acto civilizador, es la confrontación entre la razón y la fuerza, en la cual sale triunfadora la razón” ¡Habrase visto! Civilizador asesinar a mansalva.

Sin contar las cerca de 800 investigaciones contra militares por falsos positivos que desaparecieron de la Procuraduría durante su gestión, mejor dicho, un fiasco. Actúa con Biblia en mano contra quienes debe defender haciendo un uso ideológico, discriminatorio y desproporcionado de las funciones que asigna la Constitución.

No contento con lo anterior, el Ministerio Público se convirtió en su caballito de batalla contra el proceso de negociación en La Habana, vulnerando así otro derecho colectivo, el de la paz, un derecho humano, universal y constitucional.

Ha pedido bombardear a las Farc, continuar una guerra sinsentido que acaba  con miles de vidas, ¿Cuál derecho a la vida defiende, entonces? Y, lo peor, ha luchado contra la restitución de tierras despojadas a campesinos por personas y grupos económicos cercanos a usted política, personal e ideológicamente. Una verdadera cruzada en la que lo han acompañado el polémico presidente de Fedegán José Félix Lafaurie y su esposa María Fernanda Cabal, congresista que también ha hecho lo suyo desde su curul, no solo mandando a Gabo al infierno, también contra el campesinado y las víctimas.

Y bueno, se supone que usted es el encargado de controlar a los funcionarios públicos, pero ¿Quién lo controla a usted? Por fortuna, esta semana que pasó la magistrada Rocío Araújo rechazó su solicitud para anular la orden de investigarlo por presuntas maniobras dilatorias en el proceso que cursa contra su reelección.

¿Cómo es posible que, además de una reelección viciada, usted esté haciendo campaña presidencial desde ya con recursos públicos y limpiando el camino tratando de dar muerte política a la oposición a punta de sanciones disciplinarias sin justificación? Que los políticos hagan política, esa es su razón de ser, incluso como funcionarios. Estado Unidos es ejemplo de ello, Obama acompaña a Hilary en campaña; pero no desde los entes de control.

Señor, procurador, termine lo que le queda de gestión, si es que no lo sacan antes, pero suelte la camándula por lo menos para ostentar un cargo público, el mismo que tiene en sus manos el destino y los derechos de tantos. Váyase de vacaciones y reflexione, déjenos respirar a los millones de colombianos –no solo a Santos y Timochenko como usted lo aseguró– que estamos haciendo fuerza y estamos herniados esperando su salida.

@MafeCarrascal

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