Solo hay una respuesta a la pregunta del porqué hago fotografías: porque me gusta coleccionar. Compulsivamente registro y guardo situaciones importantes para mí, que de alguna forma espero compartir con los demás. Es una búsqueda constante de documentarlo todo y encontrar la belleza en cada instante. Para mí hay varios tipos de belleza y la que más me apasiona es la que se reconoce en cada persona, en su propia individualidad.

De allí parte el experimento de reunir nueve mujeres en un escenario invariable con el ánimo de fotografiarlas (o coleccionarlas), para que cada una de ellas cuente algo de sí en su interacción con pocos elementos disponibles.

Cómo decidieron arreglarse, qué pose prefirieron, cómo se sentaron en un sillón de abuela y al lado de una estilizada gata. Todo esto habla de ellas y las diferencia entre sí. Es un juego en el que procuré no intervenir, sino documentar; congelarlas en una fotografía tal y como mejor las reconozco. No en vano colecciono amigas tan condescendientes y adorables.

PROHÍBESE EL EXPENDIO DE BEBIDAS EMBRIAGANTES A MENORES DE EDAD, EL EXCESO DE ALCOHOL ES PERJUDICIAL PARA LA SALUD.