La traducción literal de Zuckerberg es “montaña de azúcar”. Es tremendamente irónico que el creador y director ejecutivo de Facebook lleve este apellido, pues parece que es de las personas menos dulces o encantadoras que existen. A la mala publicidad que había recibido su personalidad después del éxito en Hollywood de la película La red social, de 2010, se suma ahora el libro de un exempleado de su empresa que asegura que Mark Zuckerberg es una mezcla entre Napoleón y Fidel Castro.

Chaos Monkeys: Obscene Fortune and Random Failure in Silicon Valley (en español, algo así como Micos caóticos: fortunas obscenas y fallos aleatorios en Sillicon Valley) es el título que lleva el libro de Antonio García Martínez, quien dedica el texto a todos sus “enemigos”. Este hijo de inmigrantes cubanos trabajó en la red social durante dos años y fue despedido en 2014, según él, por insubordinación y por pobres resultados en el área de Publicidad de Producto, que él dirigía.

Tal parece que la falta de lealtad es un pecado casi mortal en la compañía creada por el hombre con cara de niño, famoso por usar siempre camisetas grises, jeans anchos y chanclas Adidas. Según García Martínez, esta empresa es realmente un culto a la personalidad de un egomaniaco, en donde los trabajadores son simples piezas en la historia del protagonista. Él compara a Facebook con el Imperio romano y a Zuckerberg, con un emperador que es líder absoluto. Un líder obsesionado con el secretismo, que en una oportunidad, al descubrir que un empleado había filtrado información sobre un nuevo producto, no tuvo problema en enviar un mail a toda la empresa titulado: “Por favor, renuncie”. Además, cuenta con una especie de policía interna conocida como “The Sec”, que el autor compara con la KGB. Esta monitorea constantemente a los empleados y se encarga de retirar a la fuerza a cualquiera que se atreva a comprometer el funcionamiento de la red.

El autor del libro, lanzado a principios de julio, asegura que Zuckerberg es un genio a la vieja usanza. Es decir, un hombre poseído por una fuerza aparentemente sobrenatural que guía sus pasos. “Ten una visión loca y eres un chiflado. Consigue que una multitud crea en ella también y eres un líder. Al marcar su visión en sus discípulos, Zuckerberg se ha convertido en fundador de una nueva religión”, escribe García Martínez. La empresa funciona casi como una fraternidad, en donde la oficina principal es llamada ?el Campus?, como en las universidades, y donde la cultura institucional está basada en el endiosamiento de los ingenieros y la ética del hacker subversivo.

Básicamente, lo que se espera de los empleados de Facebook, además de fidelidad absoluta, es que trabajen rápido, mucho y dediquen su vida entera a mejorar la red y lograr más y más suscriptores. “Facebook está lleno de verdaderos creyentes que de verdad, verdad, verdad, no están haciéndolo por el dinero, y que de verdad, verdad, verdad, no van a parar hasta que cada hombre, mujer y niño en el mundo esté mirando fijamente la pantalla de bandera azul con el logo de Facebook. Si uno lo piensa bien, eso es más siniestro que la simple codicia”, escribió García Martínez en la revista Vanity Fair.

Muchos eventos están cargados de simbolismo. Por ejemplo, la fecha de entrada a la compañía se conoce como ?Faceversery? y es un evento que se celebra primero como un bautizo y luego, año a año, como un cumpleaños. Ese día se decora el puesto del homenajeado con bombas que indican la cantidad de años que lleva en la empresa. Al parecer, los números más grandes que se llegan a ver en esos eventos son el cuatro o el cinco, pues el ritmo de trabajo quema pronto a las tropas. El día que una persona abandona el barco, sea por decisión propia o porque es despedido, es comparado a una muerte y la tradición dicta que debe colgar una foto con su carné destrozado como foto de perfil por algún tiempo.

García Martínez compara el régimen que ha creado Zuckerberg con Corea de Norte o, como hijo de exiliados, con Cuba. Asegura que existe un equipo de trabajo que se llama Laboratorio de Investigación Análoga (Analog Research Laboratory), que él describe como el “ministerio de propaganda” de Facebook. Son ellos los encargados de imprimir y colgar imágenes de la cara de Mark y eslóganes por todo el Campus, con frases como: “Continúa y sé audaz”, “Hecho es mejor que bueno” o, cuando se le declaró la guerra a Google Plus: “Carthago delenda est” (Cartago debe ser destruido).

La frase de Cato el Viejo se convirtió en el grito de batalla de la famosa pelea contra Google, después de que Zuckerberg dio un inspirado discurso frente a su oficina y declaró lockdown (confinamiento) en las oficinas de Facebook al encender un cartel luminoso con esa palabra en el centro de sala de ingenieros. Estos confinamientos, que se suelen dar cuando la red social se siente amenazada, implican que el personal debe doblar esfuerzos y trabajar sin descanso 24 horas, siete días a la semana. Ya de por sí las jornadas suelen ser de más de 14 horas. Cuenta García Martínez que por eso el Campus tiene cafeterías, restaurantes y hasta bares, para asegurar que el personal no se aleje de su lugar de trabajo. Es más, muchos viven a solo 1 kilómetro de la oficina y otros, más audaces, a veces duermen en su despacho para ahorrar tiempos de desplazamiento. Pero durante lockdown se espera que los ingenieros generen y revisen códigos hasta los fines de semana. Fue esto lo que ayudó a que Facebook se reiterara como la red social suprema en el mundo, mientras nadie sabe bien cómo funcionan los círculos y las aplicaciones de Google Plus, que fracasó aparatosamente.

Para evitar problemas familiares durante las crisis de confinamiento, se invita a que los hijos y los cónyuges de los empleados vayan a las gigantescas instalaciones de Facebook, usen los servicios y coman en los restaurantes de la empresa, para que puedan pasar algo de tiempo con sus progenitores enclaustrados. García Martínez cuenta que en la mayoría de los casos son madres e hijos los que visitan a sus padres en el Campus. Esto nos lleva al siguiente punto que destaca el autor en su libro y es el tema del sexismo rampante que se da en esa compañía. Según él, Facebook se asemeja a la serie de televisión Mad Men en términos de igualdad. Sobre todo, destaca el código de vestimenta que existe para el personal femenino. Se le prohíbe el uso de shorts o faldas demasiado cortas, o cualquier otro atuendo que logre distraer a sus compañeros. Las empleadas que no cumplen con esa regla son reprimidas con fuerza por el director de Recursos Humanos. Esto ha generado tensiones con la directora de operaciones, Sheryl Sandberg, autora del exitosísimo libro Lean In: Women, Work, and the Will to Lead (en español, Vayamos adelante: las mujeres, el trabajo y la voluntad de liderar), un texto de corte feminista que busca inspirar a las mujeres a triunfar en el desigual mundo laboral.

No es la primera vez que se acusa a Zuckerberg y a su empresa de ser sexistas. En 2012, otra exempleada de Facebook, que además trabajaba muy de cerca con el director ejecutivo, lanzó el libro The Boy Kings: A Journey into the Heart of the Social Network (en español, algo así como Los niños reyes: un viaje al corazón de la red social), en el que aseguraba que a las mujeres se les daban responsabilidades secundarias y se les asediaba e irrespetaba en el lugar de trabajo. “Mark estaba demasiado ocupado programando para llegar a la parte de los estudios sobre artes liberales en los que se aprende sobre la inequidad social”, escribió ella después de contar que él no sabía cómo responder a los reclamos de acoso sexual a sus empleadas.

El nuevo libro muestra a Zuckerberg como un hombre frentero y grosero, a quien no le gusta que lo interrumpan mientras habla, que es instintivo y volátil, y que anda tan sumergido en el universo de la ingeniería tecnológica que muchas veces ni siquiera lee los informes de sus empleados de otras áreas, porque no tiene la paciencia para ese tipo de actividades.

Dicho sea de paso que el autor, Antonio García Martínez, pasó también por otras empresas del Silicon Valley. Y aunque se concentra en Facebook, da una imagen bastante sombría de la legendaria industria de la tecnología, pues asegura que no es, como muchos aún piensan, un ambiente meritocrático. Según él, este lugar de California en donde se reúne una parte importante de la riqueza del mundo es un espacio en donde se mezclan las influencias, las conexiones, los egos y las casualidades. Lo cierto es que a los enemigos que ya tenía y les dedicó el libro se unirán muchos más. Y el plan de este hombre, que no terminó su PhD en Física en la Universidad de Berkeley, será ahora navegar por el Pacifico en el velero de 12 metros en el que vive hace un tiempo y que actualmente está atracado en la Bahía de San Francisco. Según él, después del infierno de trabajar con Mark Zuckerberg, se requiere un océano de tranquilidad.

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