Compañía Ilimitada nació tres años después de Woodstock, en 1972. Desde un principio, con mi compañero en el proyecto, Camilo Jaramillo, Pyyo, sabíamos que queríamos vivir las vidas de un par de rockstars, y eso de alguna manera sucedió. Aquel sueño lo empezamos a arañar hace unos 25 años. A principios de los 80 me encontré en la calle con Andrew Loog Oldham, productor de los Rolling Stones residente en Colombia. Lo encaré y sin rubor le dije que yo tenía la manera de revitalizar el rock mundial. "Si es lo que crees —me dijo—, tráeme todo el material que tengas". Él nos produjo unas cuatro canciones.

Nuestros primeros éxitos, en 1984, fueron María y Siloé, canción que abrió una nueva etapa para el rock nacional. Luego llegó 1988, el año del "rock en tu idioma", en el que tuvimos cuatro temas en los primeros lugares en las listas y tocamos en grandes eventos como el legendario Concierto de Conciertos al lado de Miguel Mateos, Toreros Muertos, Enanitos Verdes, Prisioneros y otras grandes bandas y solistas del continente. Después llegaron las exitosas versiones de Cómo decirte y Santa Lucía, temas de otras bandas que pegaron en la década de 1990. Aquella fue una idea de Pyyo con la que no estuve de acuerdo, pero cuya valía debo reconocerle.

Pero a ambos nos dolió que a pesar de la alta rotación de Santa Lucía, eso no se viera reflejado en ventas. Por eso, en el 2000, durante una entrevista, dije: "Me mamé de esto". Y el grupo pasó a ser parte de nuestro pasado por un tiempo. Esa es la única decisión de la cual me arrepiento.

En 2004 volvimos, conscientes de que todavía teníamos mucho para dar. Y grabamos el trabajo Circunvalar, que tuvo dos sencillos. Pero no nos apoyaron correctamente. Nosotros no tenemos millones de pesos para hacer mercadeo y tampoco somos dados a los amiguismos. Por eso, nos mataron. Hoy, la prioridad de la radio es la lucha de poderes y de audiencias. No es posible que a estas alturas todavía tengamos que rogarles a los DJ para que metan nuestros temas en programación. Definitivamente su falta de objetividad ha sido lo peor que le ha pasado al medio en Colombia.

Pero no cedemos. Mientras nos ocupamos de nuestros proyectos personales (Pyyo está metido en el diseño gráfico y yo en la producción musical), esperamos lanzar una edición de Circunvalar, con algunos temas nuevos y conmemorar en 2008 los 20 años de Contacto, el álbum que abrió en Colombia el boom del rock en español.

Hoy, hago retrospectiva y sueño con lo que pudo haber sido. Pero siento que Compañía Ilimitada es un patrimonio que se mantiene por fuera de la dinámica de la moda. Las cosas de importancia y que dejan huella no dependen de un cuarto de hora. Ojalá algún día se le reconozca a Compañía Ilimitada el verdadero valor que ha tenido en nuestra cultura.

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