Los sueños que no son para toda la vida, como el de querer compartir unos tragos con Catherine Deneuve, en mi caso, o con Alain Delon, en el de mi esposa, duran apenas minutos. Cuando uno se mete al sobre y cae como una piedra se adentra en un camino de varias etapas. La primera es la del sueño ligero, en la que podemos despertar muy fácilmente, los ojos se mueven despacio, la respiración se hace irregular y los músculos se relajan. Después se va cayendo en una fase más profunda, las ondas cerebrales se vuelven más activas hasta que el cerebro va reduciendo su actividad, son las llamadas ondas delta. A la media hora nos acercamos a un sueño más profundo.

Esta etapa dura unos 40 minutos. Luego se vuelve al tercer, segundo y primer nivel en ciclos de aproximadamente hora y media, y en un determinado momento se pasa a una fase totalmente diferente: REM (rapid eye movement). Los ojos empiezan a moverse de un lado a otro, la respiración y la velocidad del corazón aumentan de forma irregular. Las ondas cerebrales son activas, de forma parecida a cuando estamos despiertos. Sin embargo, los músculos están tan relajados que es imposible movernos.

En esta fase es muy difícil despertarse, el primer periodo puede durar cinco minutos, después se repetirá a lo largo de la noche y puede extenderse hasta una hora. En esta etapa los hombres suelen tener erecciones (¿Catherine Deneuve?) y las mujeres excitación vaginal (¿Alain Delon?), también se producen los sueños propiamente dichos, experiencias formadas por imágenes vívidas, alucinantes y muchas veces fantásticas que, parece ser, tendrían como fin 'limpiarnos' de preocupaciones, obsesiones. Como dije, un sueño de los que se tienen en la cama, en la hamaca, sobre la arena de la playa, dura si mucho unos minutos. Los otros, toda la vida; el mío con Catherine Deneuve tiene por lo menos 30 años y sigo manteniéndolo vivo.

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