En noviembre de 2004, después de dictar una clase, se me acercó la estudiante Diana Giraldo, del postgrado de Periodismo de la Universidad de los Andes. Me comentó que había encontrado unas coincidencias sospechosas entre un texto de Hernando Gómez Buendía y otro de Bill Kovach y Tom Rosenstiel. La cité a mi oficina para que me las mostrara y, en efecto, las coincidencias daban un claro efecto de plagio.
Como el doctor Gómez Buendía estaba vinculado en calidad de columnista a Publicaciones Semana, que es la casa editora de SoHo, pero al mismo tiempo me sentía con la obligación de no darle la espalda al tema, se me ocurrió acudir a una instancia objetiva. Llamé al veterano periodista Javier Darío Restrepo, y puse a su disposición los documentos para que los examinara e hiciera un artículo con las conclusiones del caso que sería publicado tal y como llegara.
Así se hizo, porque ese fue el compromiso de SoHo, a pesar de que, a mi juicio, el artículo era un poco evasivo y no respondía a algunos cuestionamientos que podían seguir existiendo.

Cuando hablé con Gómez Buendía, él me dijo que había dictado la conferencia de una manera oral; que una practicante había levantado el texto en computador y que en ese proceso seguramente las citas, que él estaba seguro de haber dado, se habían refundido.

La practicante nunca apareció; tampoco el casete en el que supuestamente estaba la conferencia original con las citas dichas por el doctor Gómez. Un tribunal ético de la revista Semana absolvió al profesor, pero en esa misma época apareció una columna suya idéntica en un alto porcentaje a otra que ya había publicado.
El director de Semana, entonces, decidió retirarlo de su cargo de columnista. Desde hace algunos días circula un movimiento por Internet de ciudadanos que, en el nombre de la libertad de expresión, exigen la reivindicación de Gómez Buendía porque consideran que fue víctima de una persecución. Para que la opinión pública tenga más elementos de juicio, y dado que tanto tiempo después ellos traen a colación el episodio, SoHo publica el documento inédito de las 16 semejanzas que existen entre el libro Los elementos del periodismo, de Bill Kovach y Tom Rosenstiel, y el capítulo del doctor Gómez Buendía en Poder y medios, así como la columna repetida, para que cada quien juzgue si la revista realmente inició una persecución o si el lamentable descuido del profesor Gómez Buendía justifica lo que le sucedió.
 
Hernando Gómez Buendía
 
“El objetivo del periodismo, entonces, es ofrecerle la información al público para que el público sea libre y se autogobierne. Ese es el ideal”.

“El problema es que existen distintas concepciones sobre quién es el público. Simplificando, hay dos grandes lecturas sobre el público. La lectura pesimista está, por ejemplo, en Walter Lippmann (…) que escribió un libro que se llama Opinión pública. (…) Como dice Lippman, el público es como la gente que llega a una obra de teatro en la mitad del tercer acto, oye un pedacito, se lleva una impresión, condena y se va (...). Frente a esta lectura del público hay otra, completamente distinta. El gran interlocutor de Lippmann fue John Dewey”.

“… el secreto de los medios de comunicación es que no hay tal cosa como el público. Existen públicos, hay unos públicos que son los públicos implicados: las personas y las instituciones y las instancias que están directamente interesadas en el tema (…). Hay otro público, que es el público interesado a secas (…). Y después hay otro público, menos interesado”.

“Aun con todas estas limitaciones, las propias y las externas, el periodista puede hacer bien su tarea. Para ello, identifico nueve principios fundamentales que se deben cumplir en el oficio (…)
—Primer deber: la verdad
—Primera lealtad: el interés público
—La esencia es la verificación
—Independencia
—Vigilar a todos los poderosos por igual
—Proveer un foro de debate
—Que lo importante sea interesante
—Guardar las proporciones y el balance
—La conciencia

“Es muy importante entender que esta verdad no es un dato: es un proceso. La manera como los medios llegamos a la verdad es mediante un proceso de diálogo”.

“… la verdad no implica un balance. La verdad no significa darles la misma oportunidad de hablar a quienes dicen, por ejemplo, que sí se le hace daño a la capa de ozono y a los que dicen que no se le hace daño a la capa de ozono, porque resulta que sí se le hace daño a la capa de ozono. Entonces ¿cuál equidad?

“…los medios de comunicación son como la cartografía de la era moderna. Los medios de comunicación nos dan el mapa mental de la sociedad en la que vivimos”.

“…ante los medios de comunicación las preguntas que debe hacerse el ciudadano son: ¿será que este periódico o radio o televisión refleja todos los matices de mi sociedad?, ¿están presentes todos los sectores sociales?, ¿me refleja a mí?, ¿la primera página de este periódico da una mezcla adecuada de noticias de interés en mi país?”
 
Bill Kovach y Tom Rosenstiel
 
 
“El propósito principal del periodismo es proporcionar a los ciudadanos la información que necesitan para ser libres y capaces de gobernarse a sí mismos”.

“Walter Lippman (…) manifestó en un libro titulado La opinión pública, que desde su punto de vista la democracia estaba viciada ya en su propia base (…). Para Lippman, los ciudadanos son como espectadores de teatro que ‘llegan hacia la mitad del tercer acto y se marchan antes de que caiga el telón, quedándose el tiempo suficiente para decidir tan solo quién es el héroe y quién el villano de la función (…). Pero Dewey (…) manifestó que la definición de democracia de Walter Lippman adolecía de un error de base”.

“Digamos grosso modo, existen tres niveles de compromiso de los lectores con toda publicación diaria (…). Existe un lector implicado, con un interés directo y personal por la noticia (…). Hay también un lector interesado (…). Y hay, por último, un lector no interesado”.


“De nuestro estudio hemos extraído la conclusión de que los profesionales del periodismo comparten algunos principios bien definidos, cuyo cumplimiento los ciudadanos tienen derecho a esperar (…). Para cumplir esta tarea, el periodismo debe ser fiel a los siguientes elementos”:
—La primera obligación del periodismo es la verdad
—Debe lealtad ante todo a los ciudadanos
—Su esencia es la disciplina de verificación
—Debe mantener su independencia con respecto a aquellos de quienes informa
—Debe ejercer un control independiente del poder.
—Debe ofrecer un foro público para la crítica y el comentario.
—Debe esforzarse porque el significante sea sugerente y relevante.
—Las noticias deben ser exhaustivas y proporcionadas
—Debe respetar la conciencia individual de sus profesionales.

“… la verdad es un fenómeno complejo (…), pero vista como un proceso que discurre a lo largo del tiempo, el periodismo puede desentrañarla (…). La búsqueda de la verdad se convierte en un diálogo”.

“La ecuanimidad también es subjetiva. Si las partes implicadas en una noticia no tienen el mismo peso, ser equitativo e imparcial tal vez equivalga a no ser fiel a la verdad. ¿El calentamiento global es un hecho? La mayoría de los científicos sostuvo durante años que sí, pero la prensa continuó dando igual peso a los que sostenían la opinión contraria hasta mucho después que el debate científico se hubiera decantado ya”.

“El periodismo es nuestra moderna cartografía. Se encarga de trazar mapas para que los ciudadanos puedan navegar a través de la sociedad”.

“...como ciudadanos tenemos derecho a hacer las siguientes preguntas: ¿Podemos ver reflejada en un periódico o en un programa informativo a toda la comunidad? ¿Me veo reflejado yo en las noticias? ¿Incluye la primera página o la cabecera del informativo una combinación equilibrada de lo que la mayoría de la gente consideraría o bien interesante o bien significativo?”.



 

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