Tengo 44 años y desde 2003 soy el técnico de la Selección de Montserrat, un país muy pequeño de apenas 12.000 habitantes al sur de Puerto Rico. Llegué a ocupar ese cargo porque entre 1986 y 2002 fui el arquero del equipo. La federación de mi país me escogió por unos cursos de entrenamiento que tomé y por un certificado como entrenador que entrega la Uefa. También me hicieron pruebas y exámenes relacionados con la dirección de un equipo de fútbol en Trinidad, en el Centro de la Excelencia.

Montserrat, según la clasificación de la Fifa, no tiene ni siquiera un punto ni un gol a favor y sí muchos en contra. Y decenas de derrotas acumuladas. No hemos participado nunca en las eliminatorias a un Mundial, y nuestro más reciente partido oficial fue contra Bhután, otro equipo colero de la Fifa, con el que perdimos 4-0. Según las estadísticas, nuestra última victoria oficial fue hace casi 20 años en una Copa Caribe.

Además de ser entrenador, tengo un trabajo que es completamente distinto. Trabajo en finca raíz con la Autoridad de Crecimiento de la Tierra de Montserrat. Lo que hago es algo así como inventariar la tierra y las casas que se construyen. Pero lo que más disfruto es dirigir, es mi pasión.

La selección nacional tiene entre 18 y 22 jugadores. No tenemos patrocinador. Es cierto que ocupamos el lugar 202 en la tabla oficial de la Fifa, pero estamos felices solamente por jugar fútbol. Además, estamos reconstruyendo el estadio y, con el tiempo, seguro vamos a ser un mejor equipo. Para cambiar las cosas debemos poner a prueba nuestra competitividad, eso quiere decir jugar con buenos equipos. Por ejemplo, hace poco jugamos en un partido no oficial contra el mejor club de una zona vecina, en Antigua, y les ganamos 2-1.

Quiero seguir construyendo el equipo, que los jugadores mantengan el buen estado físico y que descansen cuando sea necesario. Para ser bueno en lo que sea hay que intentarlo varias veces, no una sino diez. Que así sea entonces: seguiremos jugando y amando al fútbol en Montserrat y sé que saldremos de ese último lugar.

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