—¿Eh, Paquito? ¡Acá dicen que tengo 500 esclavos tecleando datos! —Míster Chip se mete un puñado de papas fritas a la boca y se ríe con su amigo, que contesta muy serio:

—Eso es lo que debe pensar la gente, claro. Una de las cosas más brutales es cómo mete todos los datos de todos los partidos. ¡Es que va uno a uno, minuto a minuto, metiendo todos los goles y las tarjetas! Es un trabajo de chinos.

Paco Reyes es parte del equipo de Radioestadio, el programa que vio nacer al famoso Míster Chip. Antes de convertirse en el mago de las estadísticas deportivas, Alexis Martín-Tamayo era un ingeniero de telecomunicaciones que trabajaba en Telefónica y que, por una mezcla de aburrimiento y curiosidad, comenzó a crear lo que ahora es una inmensa base de datos futbolísticos. Una de las más completas del mundo, eso seguro.

—No tengo 500 esclavos, ni siquiera uno. Pero me apaño bien. ¡Estas patatas están brutales!

En efecto, se las arregla para ver hasta diez partidos al día, registrar todo lo que sucede en cada uno y, al mismo tiempo, escuchar en la radio la mayor cantidad de noticias deportivas que pueda. Los días en que hay menos encuentros los utiliza para investigar en la hemeroteca e introducir en su base de datos la información de juegos más antiguos.

—Ayer, por ejemplo, me lo tomé de vacaciones. Pero a eso de las 3:00 de la mañana me levanté y me puse a trabajar: vi los cuatro partidos que hubo de la Europa League, los cuatro de la Copa Libertadores y dos de la Euroliga de baloncesto. Eso es un día normal.

Es viernes, otro “día normal”. No hay fútbol. Son las 10:30 de la noche en Madrid y Alexis cena en el Hotel AC, frente al parque El Retiro, con Paco y Manu, su mánager. De paso, este grande del multitasking contesta algunas preguntas para SoHo. Él sabe que los más de 300.000 colombianos que son fanáticos suyos forman el 22 % de su casi millón y medio de seguidores en Twitter.

Alexis nació en Badajoz, cerca de la frontera con Portugal, en 1973. Ni a su padre, político y escritor, ni a su madre les interesaba el fútbol. Pero una noche en que se enfrentaban el Real Madrid y el Athletic de

Bilbao, pasó por su casa un amigo de la familia que prefirió ignorar la cena e irse a ver el partido con el niño. Era 1982 y ese verano España fue anfitrión de la Copa Mundial:

—Después de esa noche, yo me iba a casa de este buen hombre a ver los partidos y, como me aburría de solo verlos, empecé también a tomar notas. Y lo demás, bueno: un tío mete cuatro goles y lo primero que se te ocurre pensar es ¿cuándo ha sido la última vez que un jugador de este equipo metió cuatro goles en un partido? O si llega otro y mete dos goles en un minuto, dices: “Joder, esto no es normal”.

Quince años más tarde, esas preguntas y su ya extensa base de datos le abrieron las puertas del diario deportivo AS, para el cual todavía escribe (habilidad heredada de su padre). Hizo su debut radial en 2007, y con este apareció el personaje Míster Chip, gracias al ingenio de Javier Ares, locutor de Radioestadio. Al crear una cuenta de Twitter, su fama pasó al ámbito digital e internacional, hasta que terminó por dejar su trabajo en Telefónica para dedicarse de lleno a lo que realmente le apasiona.

Pero, por muy amante del fútbol, Míster Chip se niega a elegir equipo: ¿el Madrid o el Barça? Ninguno.

—Cuando te dedicas a esto, lo que quieres es que en los juegos pasen cosas y que tu trabajo luzca. Pero, por ejemplo, cuando Mourinho estaba en el Real Madrid no quería que el equipo ganara ningún partido,

porque me caía mal. Estaba tratando mal a jugadores de la plantilla que son amigos míos. Y cuando se fue, quería que ganara todo lo posible para que el nuevo entrenador dijera: “¡Ven! Él no hace falta”.

Eso sí, entre Cristiano y Messi prefiere a Messi. Pero asegura que se lleva bien tanto con los jugadores del Madrid como con los del Barça, a quienes ha ido conociendo por su trabajo. Algunos le piden estadísticas por mensaje privado de Twitter —la vanidad es cosa de todos los mortales—, otros han ido como invitados a Radioestadio o a Fuera de juego, el programa de ESPN en el que también colabora.

La clave del éxito de Alexis está justamente en combinar su personaje de Míster Chip con una rigurosidad excepcional, una paciencia envidiable, un conocimiento sustancioso de informática y una habilidad natural para utilizar los datos de manera creativa.

—Si yo le diera mi base de datos a mi padre, al que no le gusta el fútbol, y le pusiera un partido en el que pasen 100.000 cosas superinteresantes, él no sabría por dónde empezar. A mí, en cambio, en un 0 a 0 en que no pasa nada se me ocurren cosas. Pero para eso tiene que gustarte mucho el deporte con el que estás trabajando.

—Claro: sarna con gusto no pica —concluye su mánager entre risas.

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