En uso de las facultades que me confiere el pueblo soberano, como único legislador supremo y considerando que la pena es un mal necesario que debe ser severa y digna contra el castigado, proporcional al delito y con la misión primordial de proteger a todos los súbditos, y que el código penal existente es muy vago y benévolo, usaría todos los poderes visibles y ocultos del Estado para perseguir, capturar y castigar:

A todo aquel que, estando al mando de un vehículo de gasolina o diésel, se atreva a pitar sin necesidad en un semáfaro en amarillo, en un trancón o en cualquier circunstancia en la que se considere innecesario el uso del pito, bocina o claxon.

A los que sean sorprendidos mascando chicle en sus lugares de trabajo, audiencia pública, tribunal de juzgamiento, atendiendo al público o en televisión.

A toda mujer en edad de merecer que después de aceptar cinco o más invitaciones a salir, en las que se hayan producido gastos considerables de tiempo y dinero, diga que “prefiere ser solamente amiga”.

A toda persona que hable o espete a menos de dos metros de distancia de su interlocutor. Si esa persona tiene mal aliento, la sanción se incrementará al doble, si es producido por tabaquismo, marihuanerismo, alcoholismo, cafeísmo o mala higiene bucal después de consumir alimentos halitosos.

A toda persona que sea sorprendida cometiendo delitos, crímenes o abusos contra la naturaleza como matando animales sin igualdad de armas, talando árboles, pescando con algo más grande que un anzuelo, botando basuras en playas, mares, ríos y montes. Serán castigadas con penas de encarcelamiento mínimas de dos años en cárceles urbanas de la costa atlántica o pacífica, en el patio donde se encuentren los condenados por delitos sexuales o por asesinatos y los políticos corruptos.

Si los violadores de la naturaleza trabajan para una entidad extranjera que tenga contratos con el Estado, como explotación de minerales preciosos o hidrocarburos, la pena se multiplicará por cinco y se extiende al funcionario que haya firmado el decreto o recibido la comisión, aunque siempre sea el mismo.

A todo funcionario público, bien o mal elegido o nombrado, que se movilice con guardaespaldas, escoltas o gorilas, lo obligaría a pagar de su sueldo o comisiones los sueldos de sus cuadrillas privadas y los gastos de vehículos innecesarios y sería responsable de los abusos cometidos por ellos como acelerones innecesarios, excesos de velocidad, corbatas que atentan contra los extremos de la escala cromática, obstrucción de pasillos, puertas de sitios públicos, baños públicos, exhibición de armas y actitudes amenazantes.

Si el personaje no es empleado público sino traqueto, esmeraldero, empresario o contratista del Estado deberá pagar estudios universitarios completos a dos estudiantes de escasos recursos por cada escolta que considere necesario, según su grado de fantochería y paranoia, y pagar el transporte público anual de diez trabajadores con sueldo mínimo por cada auto que lo siga, además del que moviliza el personaje.

A toda persona mayor de edad que cometa delitos tipificados como abusos sexuales a menores la condenaría a ser desmembrada y emasculada con cortaúñas por las personas que determinen los padres de la víctima, voluntarios o profesionales; si el agresor usa sotana, cuellito blanco o uniforme militar, el castigo se extenderá por todo el cuerpo, incluidos sus orificios, y se agregarán dosis de sal y limón para curar las heridas.

Castigaría a todo bachiller o político que escriba “sip”, “aka”, “ola ke tal”, “nop” u otras aberraciones del idioma en las redes sociales. También a todo bachiller o político que use frases como “me regala una gaseosita”, “me estoy colocando el vestido”, “tan lindo” o “muack muack”.

A todo vecino que haga más de tres fiestas mensuales con exceso de volumen lo castigaría con expulsión del edificio o vecindario y lo sometería a encierros durante doce fines de semana, sin alcohol, marihuana o pepas y en recintos con música clásica a todo volumen, desde que se oculte hasta que salga el sol.

A toda persona que no recoja lo que produce y evacúa el sistema digestivo de su perro en parques o calles la sometería a lavar, sin guantes ni mascarilla, los inodoros del Congreso durante doce semanas los tres días de sesión semanales.

Castigaría a toda entidad, organización, empresa, banco, celador o persona que exija tomar huellas digitales o dactilares para entrar a un edificio, cambiar un cheque o firmar cualquier tipo de documento.

A todos los dueños de peajes y notarios públicos les ordenaría publicar en sus páginas de internet todos los ingresos recibidos en sus cajas y la distribución de ese dinero, y el desobedecimiento a esta norma ocasionaría el cierre definitivo del negocio.

A todo funcionario público que se deje pillar en actos de corrupción lo condenaría a un día de cárcel por cada millón de pesos robado al fisco y con un mínimo de 40 años sin rebajas.

A todo funcionario que use instalaciones públicas para practicar sus rituales religiosos.

A todos los que usan palillo dental en restaurantes; a los que se suenan en público y miran el pañuelo; a los que tienen la uña del dedo gordo larga y sucia; a los que sorben la sopa; a los casposos que usan blazer azul; a los que echan chistes corográficos; a los que van a los gimnasios a verse en el espejo; a los que acomodan la Constitución, y a las azafatas de Iberia en tierras o aires soberanos les aplicaría inmersiones en un balde de agua o en un hormiguero con el cuerpo untado de miel.

PROHÍBESE EL EXPENDIO DE BEBIDAS EMBRIAGANTES A MENORES DE EDAD, EL EXCESO DE ALCOHOL ES PERJUDICIAL PARA LA SALUD.

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