De hecho, tengo compañeras culturistas que a los ocho meses de haber tenido un bebé compiten con el cuerpo como si nunca hubieran estado embarazadas. (Cuándo el deporte se vuelve una obsesión

Me llamo Patricia Correa, tengo 36 años y desde hace 12 descubrí mi verdadera pasión. Estudié Diseño de Modas y Vestuario, pero fue en el fisiculturismo donde encontré lo que le faltaba a mi vida, y desde entonces vivir en mi cuerpo se volvió algo maravilloso.

Todos creen que el culturismo es algo de hombres, pero no se imaginan que en medio de estos cuerpos marcados y fuertes hay mujeres extremadamente femeninas. Yo, por ejemplo, soy muy vanidosa, me encanta maquillarme, me fascina ir a la peluquería y amo salir a comprar ropa. Adoro vestirme de jeans, pero a veces es difícil encontrar unos que me queden bien porque las niñas de ahora tienen piernas delgadas y caderas grandes y mi cuerpo es todo lo contrario.

Entreno cinco horas al día y sacrifico muchas cosas para vivir de esto. Por ejemplo, no tomo ni fumo y trato de no trasnochar. Además, como chocolates solo cuando mi entrenador me permite detener mi dieta. Todas las mañanas desayuno con seis claras de huevo y 100, 200 o 300 gramos de arroz, dependiendo de qué tan cerca esté de una competencia. Después, cada dos horas, me como 200 gramos de pechuga y otra porción pequeña de arroz. A las 5:00 de la tarde, cuando ya voy por la quinta comida, suspendo el carbohidrato. Entonces, me voy a entrenar, y cuando termino, como de nuevo pechuga, pero ahora con vegetales, preferiblemente brócoli. A nada le echo aceite ni sal y difícilmente como carnes rojas. La razón es que alimentarme representa el 70 % de toda mi preparación. Las carnes rojas tienen más toxinas y uno acumula ácido úrico, entonces, mi entrenador intenta controlarme mucho con eso porque puede afectar la flexibilidad de mis músculos. (Los mejores videos de gente haciendo el ridículo en el gimnasio)

Hace ocho años empecé a competir como deportista de alto rendimiento. Desde entonces he quedado en los primeros lugares en la mayoría de competencias y soy bicampeona nacional. Pertenezco a la categoría Fitness, en la que nos califican la marcación del cuerpo, el tono y la simetría. Desfilamos en vestido de baño con pedrerías y tacones altos, nos maquillamos y usamos una pintura en el cuerpo para vernos más marcadas. Además, hacemos una coreografía aeróbica de 90 segundos en la que exhibimos diferentes poses para demostrar fuerza, flexibilidad, acrobacia, baile y destreza. Nunca mostramos nuestros brazos como los hombres, porque la idea es vernos muy femeninas. Cada competencia es como un reinado, nos vemos y nos sentimos espectaculares. (Razones para empezar a hacer deporte ¡ya!)

Todo mi entrenamiento y mi rutina alimenticia los complemento con proteínas, aminoácidos y glutamina para acompañar mi desarrollo muscular. Cinco días antes de una competencia empiezo un proceso de deshidratación muy estricto, para que la piel se me pegue bien a los músculos. El primer día, tomo cinco litros de agua y voy rebajando un litro cada día hasta que llego a cero. Entonces paso dos días sin una gota de líquido.

El cuerpo humano es increíble. Pasa la competencia, me hidrato y al octavo día lo veo incluso mejor que en competencia. A veces, por la bondad de mi cuerpo, me vuelvo realmente exigente conmigo misma. Sin embargo, sé que es difícil verme siempre como me veo cuando compito.

Por fortuna, mi familia me apoya todo el tiempo, me prepara lo que puedo comer cuando nos encontramos y se siente orgullosa de mí. Siempre me rodeo de gente del gimnasio y me gustan los hombres que también son fisiculturistas. El motivo es que solo ellos entienden que lo mío no es una obsesión por el cuerpo, sino un estilo de vida. (Los 5 deportes con los que puede quemar más calorías)

PROHÍBESE EL EXPENDIO DE BEBIDAS EMBRIAGANTES A MENORES DE EDAD, EL EXCESO DE ALCOHOL ES PERJUDICIAL PARA LA SALUD.